El Banco Popular de China (PBoC) incorporó en agosto 650.000 onzas troy de oro a sus reservas, algo más de 20.000 kilos y la mayor compra mensual del país desde 2023. Con esta operación, el banco central chino encadena 22 meses consecutivos aumentando sus existencias del metal precioso.
La decisión destaca por haberse producido en un momento de fuerte encarecimiento del oro. El precio del metal subió casi un 10% durante agosto, pero el repunte no frenó las adquisiciones de Pekín. Al contrario, la cantidad comprada fue superior a la de los meses anteriores, según los datos recogidos en la fuente.
China mantiene el aumento de sus reservas
China figura desde hace años entre los bancos centrales que más oro compran. La operación de agosto confirma que el país mantiene esa estrategia incluso cuando el coste de incorporar nuevas reservas es más elevado.
El oro se utiliza habitualmente como una vía para diversificar las reservas oficiales y reducir la dependencia de activos denominados en divisas, especialmente del dólar estadounidense, así como de la deuda pública. En el caso chino, la acumulación se prolonga ya durante casi dos años, sin interrupciones en la secuencia mensual de compras.
El ritmo de agosto también contrasta con uno de los factores que suelen restar atractivo al metal: unos rendimientos de los bonos todavía relativamente elevados. El oro no genera intereses, mientras que la deuda pública sí puede ofrecer un rendimiento. Aun así, el PBoC volvió a elevar sus reservas en un entorno en el que esa diferencia podía favorecer a los bonos.
La presión sobre el dólar impulsa la demanda
El avance del oro en agosto estuvo relacionado, entre otros elementos, con las dudas sobre la evolución del dólar estadounidense y con el aumento de los riesgos inflacionistas. En ese contexto, los inversores recurrieron con mayor frecuencia al metal como alternativa a las divisas tradicionales y a la deuda pública.
Uno de los detonantes señalados fue el plan del Departamento del Tesoro de Estados Unidos para recomprar más deuda pública. La propuesta alimentó la preocupación por la situación de las finanzas públicas estadounidenses, por una posible aceleración de la inflación y por una eventual nueva depreciación del dólar.
Ese entorno contribuyó a reforzar el interés por el oro, pero la compra china tiene además una dimensión ligada a la gestión de las reservas. La adquisición se produjo pese a la subida del precio, lo que apunta a que, al menos en esta operación, el banco central priorizó la continuidad de su estrategia sobre el coste inmediato del metal.
Una tendencia compartida por otros bancos centrales
China no es la única autoridad monetaria que está incrementando sus reservas de oro. Otros bancos centrales también mantienen compras, una demanda sostenida que podría respaldar el precio del metal a largo plazo.
La evolución futura dependerá, entre otros factores, de la competencia entre el atractivo de los bonos y la búsqueda de diversificación mediante el oro. Por ahora, la actuación del PBoC muestra que la subida registrada en agosto no ha alterado la política de acumulación que Pekín mantiene desde hace 22 meses.












