El Brent se sitúa ya a menos de dos dólares del umbral de los 100 dólares por barril, en un mercado condicionado por el temor a nuevas interrupciones del tráfico en el estrecho de Ormuz y por el aumento de las compras de crudo de China. La escalada llega mientras Irán endurece sus condiciones para reanudar cualquier diálogo con Estados Unidos.
Teherán reclama compensaciones y el levantamiento de las sanciones
Según The Hormuz Letter, Irán ha rechazado una propuesta estadounidense y considera que, en las circunstancias actuales, no es posible mantener conversaciones. Una fuente iraní de alto rango citada por RT atribuye esa posición a los incumplimientos anteriores de Washington y a sus cambios de postura.
Teherán condiciona la vuelta al diálogo a varias exigencias. Entre ellas figuran 300.000 millones de dólares en compensaciones, el levantamiento total de las sanciones estadounidenses y la liberación de 100.000 millones de dólares en activos iraníes congelados. También reclama el fin del bloqueo naval de Estados Unidos, la retirada de sus tropas de la región y un alto el fuego regional amplio que incluya Líbano y Gaza.
En paralelo, Irán y Omán trabajan en un acuerdo específico sobre la navegación por Ormuz. El pacto incluiría una ruta marítima segura de carácter temporal para permitir el tránsito de los buques por esta vía estratégica. Ese posible entendimiento no implica, sin embargo, un acercamiento entre Teherán y Washington.
El riesgo para una ruta por la que circulan millones de barriles
El estrecho de Ormuz concentra una parte esencial del comercio mundial de petróleo. Russell Hardy, consejero delegado de Vitol, calcula que por la zona siguen transitando alrededor de 10 millones de barriles diarios de crudo. Las advertencias cruzadas entre ambos países mantienen elevada la incertidumbre sobre la continuidad de ese flujo.
Washington atacó el pasado fin de semana petroleros iraníes, mientras que Teherán advirtió de que los buques próximos a Omán podrían ser atacados. La tensión ha impulsado con fuerza el precio del petróleo durante la última semana. El Brent se encuentra ahora más de un 30% por encima del nivel previo a los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, ocurridos hace algo más de seis meses.
Hardy aprecia señales de escasez especialmente en productos refinados como el diésel. Goldman Sachs, por su parte, contempla la posibilidad de que las perturbaciones en la navegación se prolonguen hasta 2027 y ha elevado ligeramente sus previsiones para el crudo. Los analistas del banco, entre ellos Daan Struyven, consideran que los riesgos para su escenario de precios continúan claramente inclinados al alza.
Aun con el repunte actual, el Brent permanece por debajo del máximo de más de 126 dólares por barril alcanzado a finales de abril. La referencia se mueve cerca de los 98 dólares, según los datos recogidos en la fuente.
China añade presión a un mercado ya tensionado
El factor geopolítico no es el único que sostiene la subida. Las refinerías chinas han aumentado sus compras de petróleo procedente de África, Canadá y América Latina. Los últimos datos aduaneros también muestran un incremento de las importaciones chinas en agosto, incluido un mayor flujo de crudo desde el golfo Pérsico.
Ese aumento de la demanda llega mientras los operadores descuentan posibles interrupciones del suministro. Mohsen Rezaee, responsable de seguridad iraní, afirmó que su país ha cambiado de forma sustancial su postura militar frente a los buques de guerra y las bases estadounidenses y que Washington ha recibido una advertencia sobre el uso de misiles iraníes.
Chris Weston, de Pepperstone, no espera un retorno inmediato de la calma. A su juicio, los giros producidos desde finales de febrero han impedido consolidar cualquier avance y han dejado la situación cerca del punto de partida.











