Un otoño y un invierno excepcionalmente suaves podrían aliviar la presión sobre el mercado europeo del gas, justo cuando las reservas afrontan la temporada de calefacción en niveles muy inferiores a los habituales. Varios servicios meteorológicos prevén temperaturas por encima de la media, un escenario que reduciría el consumo y podría rebajar la prima de riesgo incorporada a los precios.
Las reservas llegan por debajo de lo normal
Los almacenamientos de gas europeos se encuentran actualmente al 67% de su capacidad, frente a una media aproximada del 83% para esta época del año. La diferencia, de 16 puntos porcentuales, obliga a los operadores a acelerar las compras para recomponer unas reservas que parten con retraso.
El déficit coincide con varias semanas de subidas. Según la información disponible, el precio del gas en Europa se ha encarecido más de un 75% desde finales de junio. La interrupción de las exportaciones de gas natural licuado desde Oriente Medio, relacionada en la fuente con la tensión en el estrecho de Ormuz, ha contribuido a estrechar el margen de suministro y a aumentar la presión sobre el mercado.
En este contexto, el tiempo se ha convertido en una variable especialmente relevante. Un invierno frío elevaría la demanda justo cuando Europa trata de llenar sus almacenes. En cambio, unas temperaturas moderadas permitirían extraer menos gas durante los primeros meses de la temporada y conservar más reservas para enero y febrero.
Los meteorólogos anticipan temperaturas superiores a la media
Commodity Weather Group contempla la posibilidad de que Europa afronte uno de los otoños e inviernos más cálidos jamás registrados. Su meteorólogo William Henneberg señala que los riesgos apuntan incluso a una menor demanda de calefacción.
La previsión no es aislada. AccuWeather también espera temperaturas superiores a lo normal, mientras que Atmospheric G2 calcula valores entre uno y dos grados por encima de la media hasta principios de diciembre. Vaisala, por su parte, califica de «muy cálidos» sus modelos estacionales para el invierno.
Varios servicios vinculan este patrón con El Niño, el fenómeno periódico de calentamiento del océano Pacífico, aunque no coinciden en la intensidad de su efecto sobre Europa. Si el escenario cálido se mantiene, disminuiría la necesidad de calefacción y también podría reducirse el precio del gas por metro cúbico. El mercado incorpora actualmente una prima por el riesgo de que el suministro resulte demasiado ajustado en febrero; un invierno suave reduciría ese temor.
El riesgo de frío se concentra al final del invierno
La previsión favorable tiene, sin embargo, un límite. Los servicios meteorológicos sitúan el mayor riesgo de frío en la parte final del invierno. MetDesk observa además una mayor probabilidad de un calentamiento repentino de la estratosfera, un fenómeno que puede alterar la circulación atmosférica y favorecer entradas de aire frío en Europa.
«Creemos que el mayor riesgo de frío para Europa se concentrará al final del invierno», afirma Amy Hodgson, meteoróloga de MetDesk. AccuWeather contempla una ola de frío breve a mediados o finales de la estación, mientras que Commodity Weather Group desplaza el principal riesgo hacia marzo y abril.
Un retraso del frío daría a Europa más tiempo para reponer sus reservas. Aun así, la caída de los precios podría verse limitada mientras los países y los operadores sigan comprando gas para llenar los almacenamientos. Para los hogares, el impacto dependería del contrato: quienes tienen una tarifa variable podrían notarlo en los próximos meses, mientras que los clientes con precio fijo solo lo percibirían al renovar.










