Las criptomonedas centradas en la privacidad se han convertido en uno de los segmentos con mejor comportamiento del mercado digital. Desde el máximo de Bitcoin de octubre de 2025, el sector acumula una subida del 213%, mientras que la principal criptomoneda ha retrocedido un 36% en el mismo periodo, según datos de Glassnode.
El avance también se ha acelerado recientemente: en los últimos treinta días, el conjunto de las principales monedas de privacidad ganó alrededor de un 90%. Su capitalización combinada pasó de 7.100 millones a 33.600 millones de dólares en un año, una evolución especialmente llamativa en un mercado donde muchas altcoins continúan alejadas de los máximos registrados el año pasado.
Zcash concentra la mayor parte del crecimiento
Zcash (ZEC) lidera con claridad el repunte. El token ha subido un 2.800% desde junio del año pasado y ya representa cerca del 62% de la capitalización total del sector de la privacidad. Su valor de mercado asciende a 19.500 millones de dólares, de acuerdo con las cifras recogidas por Glassnode.
La propuesta de Zcash se basa en permitir que sus usuarios oculten los datos de una transacción. En determinadas operaciones, el remitente, el destinatario y el importe no tienen que quedar expuestos públicamente en la cadena de bloques. Esa característica diferencia al proyecto de buena parte de las redes públicas, donde el historial de movimientos puede consultarse y analizarse.
La evolución de ZEC también ha ganado visibilidad entre los inversores tradicionales. La llegada de un ETF al contado en Estados Unidos proporcionó a las instituciones una vía más sencilla para obtener exposición al activo, un factor que ha contribuido a hacer más accesible la narrativa de la privacidad financiera.
Monero y Dash completan el avance
Monero (XMR) ocupa la segunda posición del segmento por capitalización, con cerca de 10.000 millones de dólares. A diferencia de otros activos que ofrecen funciones de privacidad de forma opcional, en Monero esta protección está activada por defecto. El token duplicó su valor durante el último año y cotiza actualmente en torno a los 520 dólares.
Dash (DASH), otro de los proyectos surgidos durante los primeros años de las criptomonedas, también ha recuperado impulso. Su precio rondaba los 32 dólares a finales de agosto y llegó a superar brevemente los 70 dólares a comienzos de septiembre. La evolución de estas tres monedas explica buena parte del comportamiento agregado del sector.
La privacidad vuelve al centro del debate
El repunte no se explica únicamente por el movimiento de los precios. A medida que las cadenas de bloques se vuelven más transparentes, los gobiernos, las plataformas de intercambio y las empresas especializadas pueden rastrear los flujos de transacciones con mayor precisión.
Esa trazabilidad ofrece herramientas para el cumplimiento normativo y el análisis de la actividad en la cadena, pero también reabre una cuestión central para algunos usuarios: la posibilidad de utilizar dinero digital sin que cada pago, monedero o posición patrimonial quede asociado de forma pública y permanente a una identidad.
En ese contexto, las monedas de privacidad han encontrado un nuevo argumento de mercado. El sector combina ahora el interés renovado por la confidencialidad financiera con una mayor facilidad de acceso para los inversores institucionales, especialmente en el caso de Zcash. Por el momento, las cifras de Glassnode sitúan a este nicho como uno de los grandes ganadores del mercado cripto durante el último año.










