Bitcoin parece haber recuperado una posición de fuerza frente al oro tras 14 meses de caídas en su cotización relativa. El patrón aparece en un gráfico de los últimos 12 años compartido por el analista neerlandés Jelle en X, que apunta a una posible nueva fase alcista para la criptomoneda frente al activo tradicional de refugio.
La lectura del gráfico no implica que el movimiento vaya a repetirse necesariamente, pero sí muestra una pauta que se ha producido en varias ocasiones: después de un periodo prolongado de retroceso, de aproximadamente 14 meses, Bitcoin vuelve a ganar terreno frente al oro. Según Jelle, la criptomoneda ha recuperado un nivel relevante en esa relación y podría estar tomando de nuevo la iniciativa.
Un patrón que reabre la comparación entre ambos activos
La evolución comparada entre Bitcoin y el oro vuelve a poner sobre la mesa una cuestión recurrente en los mercados: cuál de los dos activos ofrece mejores características como refugio en periodos de incertidumbre. El debate enfrenta dos concepciones distintas sobre qué debe respaldar a una reserva de valor.
Por un lado, Ray Dalio considera que Bitcoin todavía no ha asumido el papel que muchos esperaban. El inversor sostiene que sus transacciones pueden ser vigiladas y, potencialmente, controladas, una circunstancia que, en su opinión, explica que los bancos centrales no estén interesados en mantener la criptomoneda en sus reservas.
Dalio mantiene que el oro sigue siendo la alternativa monetaria más sólida. Los bancos centrales de distintos países poseen este activo y continúan comprándolo, según el argumento recogido en la fuente. El metal también se utiliza como protección frente a los riesgos asociados a las divisas y a la deuda, además de contar con una trayectoria de siglos como activo monetario.
Desde esta perspectiva, Bitcoin parte con varias desventajas: tiene una historia mucho más corta, presenta una mayor volatilidad y apenas está presente en los balances de los bancos centrales. Para Dalio, la falta de respaldo institucional impide que la criptomoneda alcance por ahora el mismo nivel de credibilidad que el oro como refugio.
Saylor interpreta la ausencia de respaldo como una ventaja
Michael Saylor, presidente de Strategy, defiende la tesis contraria. A su juicio, el valor de Bitcoin reside precisamente en que no depende de los bancos centrales ni necesita la aprobación de los gobiernos para funcionar. La red opera a escala global y su protocolo establece una oferta máxima de 21 millones de unidades.
Ese límite fijo es central en el argumento de Saylor. Mientras el oro depende de su disponibilidad física y de su reconocimiento institucional, Bitcoin ofrece una forma de escasez definida por código. El ejecutivo de Strategy considera que esa independencia del sistema financiero tradicional no es una carencia, sino uno de los principales atributos del activo.
Saylor también describe el oro como un tipo de capital analógico y a Bitcoin como capital digital. En su opinión, la transparencia de la red es una característica que permite utilizar la criptomoneda como garantía global. Además, afirma que desde que Strategy adoptó el estándar Bitcoin, el 10 de agosto de 2020, el activo ha superado al oro con un ratio de Sharpe más elevado.
Dos modelos de escasez
La diferencia entre ambas posiciones se resume en dos modelos de escasez. El oro es físico, cuenta con una larga historia como reserva de valor y forma parte de las reservas oficiales. Bitcoin es digital, programable y tiene un límite máximo establecido de antemano.
El repunte de Bitcoin frente al oro, tal como lo interpreta el gráfico de Jelle, no resuelve ese debate. Sí vuelve a situarlo en primer plano: Dalio confía en la legitimidad acumulada por el oro y en su respaldo institucional, mientras que Saylor apuesta por un activo diseñado para funcionar al margen de los Estados y los bancos centrales.










