La CLARITY Act, el proyecto con el que Estados Unidos pretende establecer un marco nacional para el mercado de las criptomonedas, afronta una votación decisiva en el Senado con las negociaciones prácticamente bloqueadas. El principal obstáculo son las normas éticas que los demócratas quieren incorporar para limitar o supervisar con mayor rigor los intereses en criptomonedas del presidente Donald Trump y de su familia.
Quedan ocho días para la votación de procedimiento que permitiría cerrar el debate y abrir el camino hacia la aprobación definitiva del texto. Sin un acuerdo sobre esas disposiciones, varios senadores republicanos creen que la iniciativa puede fracasar ya la próxima semana.
El conflicto sobre los intereses de Trump frena el acuerdo
Las conversaciones entre ambos partidos apenas han avanzado en el punto más delicado. Según dos asesores de senadores demócratas, la inclusión de reglas éticas más estrictas para el presidente y su entorno continúa siendo el principal foco de desacuerdo.
El senador republicano Mike Rounds resumió el estado de las negociaciones con pesimismo: “Ahora mismo no pinta bien”. Thom Tillis, también republicano, fue más explícito al vincular el futuro de la ley a la posición de la Casa Blanca. “Si la Casa Blanca no tiene interés en salvar las diferencias sobre las normas éticas, la ley fracasará”, afirmó.
La Administración de Trump sostiene, sin embargo, que ya ha cedido de forma suficiente. Un portavoz aseguró que la Casa Blanca ha aceptado lo que describió como “la disposición ética más amplia y de mayor alcance de la historia”. El presidente quiere que el Congreso apruebe la CLARITY Act, una ley que considera necesaria para que Estados Unidos conserve su ventaja frente a otros países y lidere la innovación mundial.
La votación de la próxima semana, bajo presión
La llamada votación de clausura no aprobaría por sí sola la ley. Se trata de un paso de procedimiento destinado a determinar si el Senado puede poner fin al debate y avanzar posteriormente hacia una votación definitiva. Su resultado será una señal clave sobre la viabilidad del proyecto en esta legislatura.
La senadora republicana Cynthia Lummis ha advertido de que un fracaso tendría consecuencias que irían más allá del actual calendario parlamentario. Según Lummis, si la CLARITY Act no sale adelante durante la legislatura, la siguiente oportunidad real para aprobar una regulación específica sobre criptomonedas podría no llegar hasta 2030.
La senadora sostiene que un retraso de varios años podría traducirse en pérdida de empleos, inversiones e ingresos fiscales para Estados Unidos. También apunta a que las empresas del sector tendrían más incentivos para trasladar sus operaciones y su capital a países con reglas más claras.
El peso político de la regulación cripto
El bloqueo también puede adquirir una dimensión electoral. El sector de las criptomonedas dispone de importantes presupuestos de campaña y podría destinar más recursos a contiendas decisivas por escaños en la Cámara de Representantes y el Senado.
La relevancia política del asunto, no obstante, no es uniforme. El senador republicano Roger Marshall aseguró que apenas recibe comentarios de sus electores sobre la CLARITY Act: “Nadie en casa pregunta por ello”.
La divergencia entre la presión del sector y el escaso interés que algunos legisladores perciben entre los votantes complica el cierre de un pacto. Si demócratas y republicanos no alcanzan un compromiso sobre las normas éticas vinculadas a Trump y su familia, uno de los principales intentos de crear reglas nacionales para el mercado cripto estadounidense volverá a quedar expuesto a un retraso.










