El precio del gas natural en Europa ha superado los 80 euros por megavatio hora por primera vez en más de tres años, en un mercado marcado por la tensión derivada de la guerra en Oriente Medio. El índice de referencia europeo avanzó un 6,8%, hasta los 80,98 euros por megavatio hora, su nivel más elevado desde enero de 2023.
El repunte eleva la preocupación por el impacto que pueda tener sobre la economía europea. Desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, el precio del gas se ha más que duplicado. Aunque todavía se mantiene bastante por debajo de los niveles alcanzados durante la crisis energética de 2022, la velocidad de la subida vuelve a poner los costes energéticos en el centro del debate económico.
El mercado afronta el invierno con más presión
La escalada llega antes de un periodo en el que la demanda de gas suele aumentar por las necesidades de calefacción. Si los precios permanecen elevados al mismo tiempo que crece el consumo, la presión sobre el mercado energético europeo podría intensificarse.
El nivel alcanzado por el índice de referencia refleja la sensibilidad del mercado ante la situación geopolítica. La guerra en Oriente Medio mantiene la tensión y ha contribuido a acelerar el encarecimiento del gas en un momento especialmente delicado para Europa, que necesita asegurar el suministro de cara al invierno.
La evolución de los precios dependerá, entre otros factores, de cuánto se prolongue este entorno de tensión. La fuente no apunta a una trayectoria concreta para las próximas semanas, pero sí subraya el riesgo que representa mantener el gas en cotas elevadas durante un periodo prolongado.
El encarecimiento puede trasladarse a la inflación
El efecto de un gas más caro no se limita a la factura energética de los hogares. Las empresas, sobre todo las que tienen un consumo intensivo de energía, también afrontan un aumento de sus costes operativos. Parte de ese incremento puede trasladarse posteriormente a los precios que pagan los consumidores.
Ese mecanismo puede extender el impacto del gas a otros productos y servicios. La energía es un coste relevante para numerosas compañías, de modo que una subida persistente puede terminar incorporándose a sus precios finales.
Por esa razón, el repunte añade presión sobre la inflación europea y puede complicar la tarea del Banco Central Europeo. El encarecimiento energético amenaza con reavivar las tasas de inflación justo cuando la institución necesita contenerlas.
El mercado llega así a la temporada de mayor demanda con un precio de referencia por encima de los 80 euros por megavatio hora. El gas sigue lejos de los máximos de la crisis energética de 2022, pero el rápido avance registrado desde el comienzo de la guerra en Oriente Medio vuelve a introducir un factor de riesgo para los hogares, las empresas y la evolución de los precios en Europa.










