El indicador CAPE de Shiller, una de las referencias más utilizadas para medir la valoración de la Bolsa estadounidense, ronda los 41 puntos. Se trata del segundo nivel más alto registrado hasta ahora y sitúa al S&P 500 entre los mercados más caros de su historia, aunque por sí solo no permite anticipar cuándo llegará una corrección.
Una valoración solo comparable con 1929 y la burbuja puntocom
El ratio CAPE —acrónimo de Cyclically Adjusted Price-to-Earnings— compara el nivel del S&P 500 con los beneficios empresariales medios de la última década, ajustados por inflación. Al utilizar un periodo de diez años, trata de reducir el efecto de ejercicios excepcionalmente buenos o malos y ofrece una perspectiva más amplia que la de los múltiplos basados en los beneficios de un solo año.
Cuando el CAPE sube, las acciones cotizan, en términos medios, a precios más elevados frente a los beneficios históricos de las compañías. El nivel actual, cercano a 41, únicamente encuentra precedentes comparables en algunos de los episodios de valoración más extremos de Wall Street. Entre ellos figuran los años previos al crac de 1929 y la etapa anterior al estallido de la burbuja puntocom, alrededor del año 2000.
La experiencia histórica indica que los niveles tan exigentes han sido seguidos con frecuencia por rentabilidades bursátiles más moderadas o por correcciones pronunciadas. Eso no significa, sin embargo, que el mercado tenga que caer de inmediato. Una Bolsa puede mantenerse cara durante un periodo prolongado e incluso continuar subiendo mientras los inversores mantienen la confianza y los beneficios empresariales siguen avanzando.
Un ciclo alcista que se acerca a los cuatro años
La señal de valoración aparece después de varios años de avances en los principales índices estadounidenses. El S&P 500, el Nasdaq Composite y el Dow Jones han encadenado nuevos máximos durante este periodo. El mercado alcista vigente comenzó en octubre de 2022 y se aproxima a su cuarto aniversario.
Según Bespoke Investment Group, desde 1929 un mercado alcista medio del S&P 500 ha durado algo menos de tres años. La duración del ciclo actual y la ausencia relativamente prolongada de una corrección de calado alimentan la pregunta sobre si se aproxima un nuevo mercado bajista. No obstante, la comparación con la media histórica no constituye por sí misma una señal temporal precisa.
La lectura más prudente del CAPE es que el margen de error del mercado parece menor. Con valoraciones elevadas, cualquier deterioro del sentimiento puede tener un impacto mayor, sobre todo en las compañías que dependen de expectativas muy optimistas para justificar sus precios.
Las empresas más frágiles afrontan un mayor riesgo
En las fases de subidas generalizadas, las compañías más débiles pueden beneficiarse de la tendencia del conjunto del mercado. Cuando cambia el clima bursátil, la selección se vuelve más estricta. Los balances frágiles, los márgenes reducidos y una gestión deficiente suelen quedar expuestos con mayor rapidez en un entorno bajista.
La burbuja puntocom ofrece un ejemplo de esa dinámica. Varias empresas tecnológicas que se revalorizaron con enorme rapidez durante la euforia terminaron desapareciendo pocos años después. El episodio muestra que una corrección no afecta necesariamente de la misma forma a todas las compañías.
Por ahora, el CAPE de Shiller sitúa a Wall Street en un nivel de valoración excepcionalmente alto desde una perspectiva histórica, pero no determina por sí solo el momento de una caída. Mientras los beneficios continúen creciendo con fuerza, las cotizaciones pueden sostenerse. Si el sentimiento se deteriora, las empresas con fundamentos más débiles serían, según esta lectura histórica, las primeras en quedar bajo presión.











