El Departamento del Tesoro de Estados Unidos elevará hasta 6.000 millones de dólares la próxima recompra de bonos con vencimientos largos, tres veces más que los 2.000 millones anunciados inicialmente. La ampliación, sin embargo, no convenció al mercado: la rentabilidad del bono estadounidense a diez años siguió subiendo y alcanzó alrededor del 4,83%, su nivel más alto desde 2023.
La decisión, impulsada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, refleja una intervención más activa para aliviar las tensiones en el mercado de deuda pública. Los inversores esperaban una operación de mayor alcance después de que Bessent apuntara a la posibilidad de realizar recompras superiores a 4.000 millones de dólares por operación.
Una recompra mayor, pero por debajo de las expectativas
El programa permitirá al Tesoro recomprar hasta 6.000 millones de dólares en títulos con un vencimiento residual de entre diez y veinte años. La operación pretende mejorar el funcionamiento del mercado, especialmente para los bancos y otras entidades financieras que mantienen bonos difíciles de negociar.
Al vender esos activos al Tesoro, las entidades obtienen liquidez que pueden destinar posteriormente a nuevas emisiones de deuda pública estadounidense. La medida no busca fijar directamente la rentabilidad de los bonos, algo que Bessent ha reconocido que el Departamento no puede hacer. Su objetivo es limitar los movimientos bruscos y evitar que la volatilidad alimente nuevas tensiones.
El aumento del importe decepcionó, pese a que triplica la cantidad anunciada previamente. “Han triplicado el importe, pero el mercado lo interpreta como una decepción porque no es la gran intervención que esperaban los inversores”, señaló Steven Zeng, estratega de Deutsche Bank.
El analista también advirtió de que el Tesoro puede haber creado un problema de expectativas para futuras operaciones. En su opinión, el Departamento ha generado un precedente que le obliga a seguir aumentando el tamaño de las recompras para satisfacer al mercado.
La presión sobre los tipos de interés continúa
La reacción de los bonos puso de manifiesto que los inversores siguen preocupados por el volumen de deuda estadounidense y por el coste de financiarla. La rentabilidad del bono a diez años avanzó el miércoles aproximadamente 0,05 puntos porcentuales, hasta el 4,83%.
El movimiento se produce después de que la rentabilidad del bono a 30 años alcanzara el mes pasado su nivel más alto desde 2007. Bessent calificó de “absurda” la idea de que Estados Unidos pueda tener dificultades para pagar su deuda, aunque admitió que esa percepción influyó con fuerza en el comportamiento del mercado.
El encarecimiento de la deuda ya se traslada a otros segmentos de la economía. Las hipotecas estadounidenses han subido hasta su nivel más alto en más de un año, mientras la presión política aumenta a pocas semanas de las elecciones al Congreso previstas para noviembre.
Una estrategia más activa para el Tesoro
La ampliación de la recompra forma parte del enfoque que Bessent denomina “Treasury twist”, en referencia a actuaciones anteriores de la Reserva Federal orientadas a reducir los tipos de interés a largo plazo. El secretario sorprendió el mes pasado al ampliar el programa fuera del calendario trimestral habitual del Tesoro.
Para las otras seis operaciones de recompra de bonos de mayor plazo previstas durante el trimestre actual, el Departamento mantiene por ahora una posición más prudente. En esos casos, el volumen máximo será de al menos 4.000 millones de dólares por operación.
El efecto de la estrategia aún no está claro. Krishna Guha, de Evercore ISI, considera que las intervenciones pueden influir en el mercado a corto plazo, pero sostiene que las condiciones económicas de fondo acabarán siendo determinantes.
Además, los 6.000 millones anunciados representan un límite máximo, no una obligación de compra para el Tesoro. En operaciones anteriores de deuda de mayor plazo, no obstante, el Departamento recompró casi siempre la totalidad del importe anunciado.











