Los futuros de Wall Street apuntan a una apertura ligeramente positiva antes de la publicación del índice de precios al consumo (IPC) de agosto, un dato que puede redefinir las expectativas sobre la próxima decisión de la Reserva Federal. Los futuros del S&P 500 subían un 0,16 %, mientras que los del Dow avanzaban 144 puntos. En sentido contrario, los contratos del Nasdaq 100 cedían un 0,04 %.
El mercado llega a esta cita después de una cuarta sesión consecutiva de descensos para los principales índices estadounidenses. El Dow Jones perdió más de 300 puntos el jueves, mientras que el S&P 500 cayó un 0,6 % y el Nasdaq Composite retrocedió un 0,7 %.
El petróleo y los bonos elevan la presión sobre la renta variable
El deterioro del tono inversor responde principalmente al repunte de los precios energéticos y al aumento de las rentabilidades de la deuda pública. El petróleo West Texas Intermediate (WTI) superó el jueves los 100 dólares por barril. El Brent, por su parte, terminó la sesión en su nivel más alto desde el 19 de mayo.
La evolución del crudo se produce mientras la guerra entre Estados Unidos e Irán entra en su séptimo mes. El encarecimiento de la energía vuelve a alimentar el temor a un repunte de la inflación, especialmente en un momento en el que los mercados intentan anticipar los próximos movimientos de la Fed.
La deuda estadounidense también refleja esa tensión. La rentabilidad del bono a 10 años se situaba el viernes por la mañana alrededor del 4,955 %, después de acercarse al 5 % en la sesión anterior. En el tramo largo de la curva, el rendimiento del bono a 30 años subió hasta el 5,362 %.
Estos niveles se mantienen por encima del umbral informal que algunos analistas consideran especialmente incómodo para Scott Bessent. Su programa de recompras buscaba aliviar la presión sobre los bonos soberanos a largo plazo, aunque los resultados obtenidos hasta ahora han sido decepcionantes, según la información disponible.
El IPC pondrá a prueba las previsiones sobre la Reserva Federal
La atención se concentra ahora en el informe de inflación de agosto. Los economistas esperan un incremento mensual del IPC del 0,4 % y una tasa interanual del 3,4 %. La cifra tendrá un peso adicional porque la Reserva Federal comunicará su decisión sobre los tipos de interés el 16 de septiembre.
El mercado de futuros, según la herramienta FedWatch de CME, descuenta una probabilidad aproximada del 71 % de una subida de tipos. La posibilidad de que el banco central endurezca su política monetaria ha cobrado fuerza después de que el índice de precios de producción (IPP) sorprendiera al alza el jueves, con un aumento del 0,4 % mensual y del 5,4 % interanual.
Si el IPC también rebasa las previsiones, la capacidad de la Fed para mantenerse al margen quedaría más cuestionada. El dato será, por tanto, una referencia central para los mercados de acciones y bonos, ya sometidos al impacto combinado del petróleo, los tipos a largo plazo y la incertidumbre geopolítica.
Las bolsas asiáticas también terminan a la baja
La aversión al riesgo no se limita a Estados Unidos. El Kospi surcoreano perdió un 2,8 %, el Nikkei 225 japonés cayó un 2,6 % y el Hang Seng retrocedió un 1,4 %.
El comportamiento de los mercados asiáticos refuerza la lectura de una sesión marcada por factores globales. El encarecimiento del crudo, el repunte de las rentabilidades de los bonos y la incertidumbre en torno al conflicto entre Estados Unidos e Irán mantienen a los inversores pendientes de cualquier señal que pueda alterar las expectativas de inflación y de tipos.










