El mercado espera para las 14:30 la publicación del índice de precios al consumo (IPC) de agosto en Estados Unidos, un dato que puede aumentar la volatilidad en Bitcoin (BTC), el oro, las bolsas y el dólar. La referencia llega después de que el índice de precios de producción (IPP) superara ligeramente las previsiones y elevara las expectativas de una subida de tipos de la Reserva Federal.
El IPC llega tras el repunte del IPP
El IPP anual se situó ayer en el 5,4%, frente al 5,3% esperado. Tras conocerse la cifra, la probabilidad estimada de una subida de tipos pasó de alrededor del 60% a casi el 70%. El movimiento presionó a los mercados, con un castigo especialmente acusado para el oro y Bitcoin, aunque las bolsas también retrocedieron.
La inflación al consumo tiene, sin embargo, un peso mayor para la Reserva Federal. El banco central centra su mandato de estabilidad de precios en el impacto que soportan los hogares, mientras que los costes de producción no siempre se trasladan por completo al consumidor. En algunos casos, las empresas absorben parte de ese incremento, por lo que el IPP ofrece una señal menos directa sobre el poder adquisitivo.
La publicación del IPC se produce a cinco días de la próxima decisión sobre los tipos de interés. Con una amplia mayoría del mercado apostando actualmente por una subida, cualquier desviación respecto a lo previsto puede provocar movimientos bruscos en los activos financieros.
Bitcoin, el oro y las bolsas, pendientes del resultado
Un dato de inflación inferior a las previsiones podría reabrir la incertidumbre sobre la decisión de la Fed. En ese escenario, el dólar recibiría presión, mientras que las bolsas, los metales preciosos y las criptomonedas suelen moverse en sentido contrario.
Bitcoin y el oro fueron ayer los activos que más cayeron tras el repunte de las expectativas de endurecimiento monetario. En las horas previas al IPC se observa cierta recuperación en la mayoría de las cotizaciones, aunque ese movimiento no permite anticipar la reacción al dato. El principal sobresalto, según el análisis de mercado recogido en la fuente, llegará con la cifra de inflación de las 14:30.
Si el IPC confirma una presión persistente sobre los precios, aumentaría la percepción de que la Reserva Federal tendrá que mantener una política más restrictiva. Más del 45% del mercado espera actualmente que la Fed suba los tipos dos veces más este año. Si el primer incremento no se produce la próxima semana, el mercado contempla la posibilidad de que llegue en la siguiente reunión, prevista para el 28 de octubre.
El petróleo introduce un riesgo adicional
Más allá del dato de agosto, el precio del petróleo se ha convertido en una fuente adicional de preocupación. El crudo se encuentra en su nivel más alto desde mayo debido a la escalada de la guerra con Irán, mientras que el estrecho de Ormuz continúa cerrado y el final del conflicto no parece cercano.
El petróleo mantiene una fuerte correlación con el IPC, aunque la Reserva Federal tradicionalmente intenta mirar más allá de las oscilaciones de la energía. El problema aparece si el encarecimiento del crudo deja de concentrarse en el combustible y comienza a trasladarse al resto de la cesta de consumo.
Ese proceso puede reflejarse, con cierto retraso, en los billetes de avión, los servicios de transporte, los repartos y los precios de los alimentos. Cuanto más tiempo permanezca el petróleo en niveles elevados, mayor será la posibilidad de que sus efectos se extiendan a otras áreas de la economía. Esa es la combinación que los mercados quieren evitar mientras aguardan el IPC estadounidense.










