El índice de precios al consumo (IPC) de Estados Unidos subió un 0,4% en agosto y dejó la inflación interanual en el 3,4%, una décima por encima del 3,3% que esperaba parte del mercado. La lectura reforzó las expectativas de una política monetaria más estricta por parte de la Reserva Federal, aunque la reacción fue desigual: la rentabilidad de la deuda a corto plazo aumentó, las bolsas mantuvieron sus avances y Bitcoin remontó con fuerza tras una caída inicial.
La inflación sigue lejos del objetivo de la Fed
El dato confirma que la inflación estadounidense continúa enquistada en niveles elevados. El 3,4% interanual iguala el registro de julio, por lo que los precios no aceleraron durante el mes, pero tampoco ofrecieron una mejora significativa. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, avanzó un 0,3% mensual y se situó en el 2,4% interanual.
El resultado dibuja un escenario mixto. La presión sobre los precios no aumenta de forma generalizada, pero su descenso sigue siendo insuficiente para acercarse al objetivo del 2% de la Reserva Federal, calculado mediante otro indicador. El IPC, aun así, es una referencia relevante para las decisiones del banco central.
Los costes energéticos siguen siendo uno de los principales riesgos. La gasolina y el diésel continúan caros, mientras que el encarecimiento del transporte puede trasladarse progresivamente a otros bienes. La presión también podría prolongarse por los aranceles a las importaciones y por el aumento de precio de determinados productos electrónicos.
El mercado de bonos eleva la presión sobre la próxima decisión
La respuesta más contundente se produjo en la deuda estadounidense. La rentabilidad del bono del Tesoro a dos años subió hasta alrededor del 4,61%, frente al 4,57% previo a la publicación. Se trata de su nivel más alto en al menos un año.
Este vencimiento es especialmente sensible a las perspectivas sobre los tipos de la Fed. Un aumento de la rentabilidad suele reflejar una mayor exigencia de los inversores y, en este caso, apunta a que el mercado concede más peso a una subida de tipos en la reunión de la próxima semana.
Antes de conocerse el IPC, la probabilidad de un incremento de 0,25 puntos porcentuales se situaba en torno a dos tercios. El nuevo dato ofrece pocos argumentos para descartar esa posibilidad, aunque no determina por sí solo la decisión del banco central.
Las bolsas resisten y Bitcoin recupera el terreno perdido
La renta variable estadounidense absorbió el dato con mucha más calma. Los futuros del S&P 500 avanzaban alrededor de un 0,6%, mientras que los del Nasdaq 100 y el Dow Jones subían cerca de un 0,7%. En los tres casos, las ganancias apenas cambiaron tras publicarse la inflación.
Bitcoin, en cambio, protagonizó un movimiento brusco en ambas direcciones. El precio de BTC cayó en pocos minutos desde unos 77.000 dólares hasta aproximadamente 76.040 dólares. La venta, sin embargo, duró poco: los compradores revirtieron la caída, recuperaron los 77.000 dólares y aceleraron después el avance.
Hacia las 14:53, Bitcoin rondaba los 78.000 dólares y llegó a tocar brevemente los 78.100 dólares. En menos de media hora, la criptomoneda había recuperado casi 2.000 dólares desde el mínimo marcado tras el dato.
El rebote contrasta con el mensaje del mercado de bonos, donde el aumento de las rentabilidades refleja un mayor temor a los tipos de interés. La reacción sugiere que, al menos en ese momento, los compradores defendieron la zona de los 76.000 dólares y desplazaron su atención hacia la resistencia de los 78.000 dólares.










