Bitcoin cayó por debajo de los 77.000 dólares el domingo y cotizaba en 76.695 dólares al cierre de la información, con un descenso del 0,80% en 24 horas y del 4,08% en los últimos siete días. El retroceso prolonga una semana débil para el mercado de criptomonedas y llega antes de dos referencias que pueden marcar el tono de las próximas sesiones: la apertura del mercado tecnológico estadounidense y la reunión de la Reserva Federal.
El descenso prolonga una debilidad previa
La cotización volvió a una zona que Bitcoin ya había visitado antes del fin de semana. Según la cobertura de CryptoSlate del 11 de septiembre, la criptomoneda llegó a registrar un mínimo intradía de 76.676 dólares el 10 de septiembre, antes de que se conocieran las declaraciones relacionadas con la inteligencia artificial.
La secuencia temporal apunta a que el movimiento del fin de semana es una continuación de la debilidad existente, y no necesariamente el inicio de una venta atribuible por completo a las nuevas advertencias sobre el desarrollo de la IA.
Además, la caída reciente se produce dentro de una recuperación mensual todavía positiva. Bitcoin acumula una subida del 22,34% en 30 días. El volumen negociado en las últimas 24 horas se situó en unos 13.440 millones de dólares, un 49,98% menos. Esta cifra refleja la actividad registrada, pero no permite determinar cuántas órdenes de compra estaban disponibles ni qué noticia concreta motivó las ventas. El precio y el volumen son medidas diferentes y, por sí solos, no ofrecen una explicación única del movimiento.
La IA introduce una nueva incógnita para el mercado
La incertidumbre adicional procede de las peticiones para ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial. La radio pública estadounidense NPR informó el sábado de que Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, reclamó un ritmo de desarrollo más lento y la participación de evaluadores independientes. Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, mostró su acuerdo y afirmó que su compañía actuaría en la misma línea.
En una entrevista con Fortune publicada también el sábado, Altman señaló además que la salida a bolsa de OpenAI se retrasaría hasta 2027, debido a preocupaciones relacionadas con la seguridad. Estas informaciones abren entre los inversores el debate sobre el calendario del progreso de la IA y de sus hitos comerciales.
Sin embargo, los datos conocidos no permiten concluir que exista una paralización general del sector, una reducción de los pedidos de chips o un cambio equivalente en los resultados de las compañías tecnológicas cotizadas. La reacción del mercado a esos posibles escenarios se conocerá, en todo caso, el lunes; todavía no es un resultado observado.
La inflación y la Fed mantienen otro foco de presión
El debate sobre la IA coincide con un contexto de inflación que añade presión independiente. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos informó el 10 de septiembre de que los precios de producción de la demanda final aumentaron un 0,4% en agosto, ajustados estacionalmente, y un 5,4% interanual antes del ajuste estacional.
Los precios de los bienes subieron un 1,1% durante el mes. La energía se encareció un 4,2% y explicó más de tres cuartas partes del aumento registrado en los bienes. Se trata de una cuestión distinta a la de la IA: una refleja precios ya observados en agosto y la otra se refiere a cómo las empresas podrían desarrollar y comercializar tecnología en el futuro.
Ambos asuntos estarán sobre la mesa antes de la reunión de la Reserva Federal del 15 y 16 de septiembre, cuya rueda de prensa está prevista para el día 16. Antes, la sesión ordinaria de la Bolsa de Nueva York del lunes, entre las 9:30 y las 16:00 horas de la costa este de Estados Unidos, ofrecerá la primera comparación directa entre la caída registrada por Bitcoin durante el fin de semana y la respuesta de las acciones tecnológicas.
Un descenso simultáneo sería compatible con una mayor cautela, pero no demostraría que las declaraciones sobre la IA fueran la causa de ambos movimientos. Del mismo modo, una sesión tecnológica estable restaría fuerza a la idea de que la caída del domingo anticipa una venta inmediata en el sector. Para Bitcoin, la primera incógnita será si los compradores consiguen revertir las pérdidas cuando reabran los mercados estadounidenses. Después llegará la decisión de la Reserva Federal, un factor separado que impedirá atribuir toda la evolución de la semana a la reacción ante la inteligencia artificial.










