Canadá podría convertirse en el primer país con estatus de miembro asociado de la Unión Europea, según la propuesta planteada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante su discurso anual sobre el estado de la Unión celebrado este miércoles en Estrasburgo. El primer ministro canadiense, Mark Carney, asistió al acto.
La iniciativa no supondría una adhesión plena de Canadá al bloque comunitario. La idea es diseñar una fórmula de cooperación más estrecha entre ambas partes, en un momento marcado por la transformación de las alianzas internacionales y la búsqueda de nuevos socios económicos y estratégicos.
Una nueva fórmula de cooperación entre Canadá y Europa
Von der Leyen defendió la necesidad de replantear las alianzas y construir coaliciones globales capaces de reforzar la resiliencia y las democracias. En ese contexto, propuso estudiar la incorporación de Canadá como primer miembro asociado de la UE.
El planteamiento encaja con la estrategia que Carney viene defendiendo para estrechar la cooperación entre potencias económicas de tamaño medio. Canadá y la Unión Europea ya trabajan en una agenda común que incluye defensa, energía, tecnología, producción y comercio.
El Ártico ocupa también un lugar destacado en esos planes. La presidenta de la Comisión Europea quiere convertir la región en un gran proyecto conjunto entre Canadá y Europa, aunque la fuente no detalla el alcance concreto de esa iniciativa.
El comercio y la defensa, en el centro de la agenda
La relación económica entre Canadá y la UE todavía tiene varios asuntos pendientes. Uno de los principales para Ottawa es la ratificación completa del CETA, el acuerdo comercial firmado hace aproximadamente una década. El pacto aún no ha sido aprobado formalmente por diez países europeos.
A las dificultades institucionales se suman diferencias regulatorias. Canadá y la Unión Europea mantienen discrepancias sobre las normas comunitarias relativas a los gravámenes de CO2 aplicados a productos importados, la deforestación y el uso de pesticidas.
En defensa, la cooperación ha avanzado más. Canadá ha obtenido acceso a SAFE, el programa europeo dotado con 150.000 millones de euros para financiar inversiones conjuntas en defensa y compras de armamento. Ese paso refuerza la dimensión estratégica de la relación, más allá de los vínculos comerciales.
Una cumbre prevista para octubre
El siguiente hito podría producirse en octubre, cuando Canadá y la Unión Europea celebren una cumbre en Montreal. Entre los asuntos que podrían abordarse figuran nuevos acuerdos sobre comercio digital.
La propuesta de von der Leyen llega mientras ambas partes buscan ampliar su colaboración en sectores considerados prioritarios y responder a los cambios en el equilibrio geopolítico mundial. Por ahora, se trata de una iniciativa para estudiar un nuevo estatus de relación, no de una decisión que convierta a Canadá en miembro de la Unión Europea.











