Ed Yardeni ha recortado su objetivo para el S&P 500 a cierre de año desde los 8.400 hasta los 7.900 puntos, en un giro que refleja su preocupación por el rápido repunte de las rentabilidades de los bonos estadounidenses. El estratega, considerado uno de los más optimistas de Wall Street, prevé ahora un mayor riesgo de corrección bursátil durante los próximos tres a seis meses.
La revisión llega apenas un mes después de que Yardeni elevase su previsión. En agosto, el estratega había situado su objetivo en 8.400 puntos, frente a los 8.250 anteriores, apoyándose en lo que describió como un crecimiento muy sólido de los beneficios de las empresas estadounidenses. Su estimación se encontraba entonces entre las más elevadas del mercado.
El repunte de los bonos reduce el margen para las valoraciones
El motivo central de la rebaja es el aumento de la rentabilidad de la deuda pública de Estados Unidos. Cuando los bonos ofrecen retornos más altos, las acciones tienen más dificultades para justificar múltiplos elevados, especialmente en un índice como el S&P 500, donde las expectativas sobre los beneficios desempeñan un papel decisivo en las valoraciones.
Yardeni ha reducido por este motivo su previsión para la ratio precio-beneficio del índice a finales de año, desde 19,8 hasta 18,6. El ajuste del múltiplo explica el descenso de su objetivo de 8.400 a 7.900 puntos. La advertencia se concentra en el comportamiento de los mercados en el corto y medio plazo, no en un cambio completo de su visión sobre la economía estadounidense.
El estratega sigue sin prever una recesión. Mantiene la hipótesis de que la economía de Estados Unidos puede continuar creciendo hasta el final de esta década sin atravesar una contracción. En línea con esa perspectiva, conserva en 10.000 puntos su objetivo para el S&P 500 a finales de la década.
Más prudencia entre los estrategas, aunque no de forma generalizada
El objetivo de 8.400 puntos que Yardeni abandona ahora queda desplazado hasta mediados de 2027. Además, mantiene sin cambios su previsión de un beneficio por acción de 425 dólares para las compañías del S&P 500 en 2027.
Yardeni no es el único estratega que ha moderado sus expectativas. Ohsung Kwon, de Wells Fargo, redujo esta semana su objetivo para el índice de 7.950 a 7.700 puntos. Su análisis incorpora una posible desaceleración del crecimiento de los beneficios y mayores riesgos para el sector tecnológico.
El movimiento, sin embargo, no es uniforme en Wall Street. Estrategas de Bank of America y Tallbacken Capital Advisors elevaron también esta semana sus previsiones para el S&P 500. Las diferencias reflejan la incertidumbre sobre la evolución de los beneficios, las valoraciones y el coste de financiación en un entorno de tipos más altos.
La próxima decisión de la Reserva Federal, bajo el foco
La atención inmediata del mercado se centra en la Reserva Federal. El banco central estadounidense anunciará el miércoles una nueva decisión sobre los tipos de interés, y el mercado descuenta en gran medida una subida, según la información de referencia.
La decisión puede influir de nuevo en las rentabilidades de los bonos, precisamente el indicador que ha llevado a Yardeni a revisar su pronóstico. En su opinión, el escenario más desfavorable para la renta variable sería una combinación de inflación más elevada y un crecimiento económico más débil. Por ahora, no obstante, su previsión sigue contemplando expansión económica y descarta una recesión prolongada.










