El Brent cae por tercer día consecutivo y baja de los 104 dólares por barril, después de haber perdido más de un 3% en las dos sesiones anteriores. El mercado ha relajado ligeramente sus temores a una interrupción inmediata del suministro porque Arabia Saudí trabaja para reparar un oleoducto estratégico y los petroleros siguen atravesando el estrecho de Ormuz.
El alivio, sin embargo, es limitado. La guerra entre Estados Unidos e Irán continúa y Donald Trump ha asegurado que afronta una decisión importante sobre la posibilidad de ordenar nuevos ataques. Cualquier escalada podría volver a elevar con rapidez la prima de riesgo incorporada al precio del crudo.
Arabia Saudí recupera una ruta alternativa
La principal novedad para el mercado es el intento de Arabia Saudí de restablecer parte de la capacidad del oleoducto Este-Oeste. Esta infraestructura transporta petróleo desde el este del país hasta el mar Rojo y permite exportar crudo sin depender del estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas más importantes para el suministro mundial.
El oleoducto sufrió daños, pero las autoridades saudíes pretenden recuperar aproximadamente la mitad de su capacidad en unos días. Esa posibilidad reduce la presión sobre el mercado en un momento en el que el conflicto con Irán mantiene bajo vigilancia el tráfico marítimo en la zona.
A la reparación se suma el hecho de que los petroleros continúan utilizando Ormuz. La cantidad de crudo que ha atravesado el estrecho en los últimos siete días no está clara. Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, calcula una media de 11 millones de barriles diarios, mientras que Clarksons Research sitúa el volumen en torno a los 8 millones.
La diferencia entre ambas estimaciones refleja la incertidumbre sobre el flujo real de petróleo. Aun así, la continuidad de la navegación y la posible recuperación del oleoducto saudí hacen menos probable, al menos de momento, una escasez inmediata. Ese cambio de percepción explica parte del retroceso del Brent.
El riesgo geopolítico sigue abierto
La caída de los precios no significa que el mercado considere resuelta la amenaza sobre el suministro. Trump declaró el jueves a Axios que debe tomar una «gran decisión» sobre la guerra con Irán y sopesa si Estados Unidos debe lanzar de nuevo ataques a gran escala, aunque todavía no ha comunicado ninguna medida.
El presidente estadounidense tiene previsto reunirse la próxima semana en Nueva York con dirigentes de seis países del Golfo, entre ellos Arabia Saudí, Catar y Emiratos Árabes Unidos. Estos Estados están directamente expuestos a una nueva escalada, tanto por el riesgo sobre sus infraestructuras energéticas como por sus exportaciones de petróleo.
China también intenta contener el deterioro de la situación. Según Reuters, Pekín ha pedido discretamente a Irán que utilice su influencia sobre los hutíes en Yemen. Arabia Saudí habría solicitado esa mediación después de que el grupo ganara terreno en la zona del mar Rojo y alrededor del estrecho de Bab el Mandeb.
De este modo, dos corredores esenciales para el transporte energético siguen bajo presión: Ormuz, afectado por la guerra entre Estados Unidos e Irán, y Bab el Mandeb, donde los hutíes han reforzado su posición. Cualquier ataque o interrupción en una de esas rutas podría reactivar las compras de petróleo por temor a problemas de suministro.
El crudo aún se mantiene por encima de los 100 dólares
Pese a las tres sesiones consecutivas de descensos, el Brent continúa por encima de los 100 dólares por barril y acumula una subida superior al 70% desde comienzos de año. El mercado sigue sin disponer de una referencia clara sobre la duración de la guerra ni sobre el volumen de petróleo que podría desaparecer de la oferta mundial.
JPMorgan reconoce que apenas puede elaborar una estimación fiable. Sus analistas señalan que, por primera vez desde el inicio del conflicto, no cuentan con un escenario base para anticipar su evolución.
El encarecimiento del crudo ya se traslada a los combustibles y al transporte, con posibles efectos adicionales sobre la inflación. Goldman Sachs prevé que los precios de la gasolina puedan seguir aumentando. Saudi Aramco, por su parte, intenta comprar miles de toneladas de diésel en el Mediterráneo después de que varias instalaciones energéticas saudíes hayan sido atacadas en los últimos meses.










