Los bonos del Tesoro de Estados Unidos ofrecen ahora una rentabilidad superior a la que obtuvieron, en promedio, los prestamistas de USDC en Aave durante el periodo analizado por Coin Metrics. La diferencia media fue de 31 puntos básicos, mientras que la tasa de Aave quedó por debajo del bono estadounidense a un año en el 78% de los intervalos estudiados.
La comparación ganó relevancia después de que la Reserva Federal elevase el 16 de septiembre su rango objetivo en 25 puntos básicos, hasta el 3,75%-4,00%. Ese movimiento llevó la rentabilidad del bono del Tesoro a un año al 4,45%, elevando el coste de oportunidad para quienes destinan dólares digitales a protocolos de préstamos descentralizados.
El Tesoro se convierte en la referencia mínima
Para un inversor, el bono a un año representa la alternativa de menor riesgo dentro de este análisis. Por eso, una estrategia de préstamo de stablecoins no solo debe generar una rentabilidad positiva: también tiene que compensar el riesgo adicional asociado a los contratos inteligentes, la liquidez y el crédito.
Los datos de Coin Metrics muestran que Aave no superó de forma consistente ese umbral. Su rendimiento medio para los prestamistas de USDC se situó 31 puntos básicos por debajo del bono del Tesoro a un año y la diferencia apareció en la mayoría de los intervalos observados. El desfase, además, ya existía antes de la última decisión de la Reserva Federal.
La comparación no implica que los tipos de las finanzas descentralizadas sigan automáticamente a los oficiales. Miden realidades distintas. El bono refleja la rentabilidad de la deuda pública estadounidense; la tasa de un protocolo depende de la demanda de crédito, del uso de los activos y de la liquidez disponible en cada mercado.
CDOR ofrece otra lectura sobre Aave
Anthony DeMartino, cofundador y consejero delegado de Sentora, considera que el mejor indicador para evaluar el crédito en cadena es CDOR. Este índice sigue los costes de financiación a un día de USDC y USDT dentro de Aave V3, el mayor mercado descentralizado de crédito.
Según DeMartino, la correlación entre SOFR y CDOR ha sido muy baja, por lo que una subida de tipos de la Reserva Federal no debería trasladarse necesariamente de forma significativa a las tasas en cadena. En su opinión, SOFR —la referencia de financiación garantizada a un día en dólares— no es el ancla adecuada para valorar la exposición al crédito descentralizado.
Ambos enfoques pueden coexistir. CDOR ayuda a medir cuánto cuesta pedir prestado dentro de Aave en un momento concreto. El bono del Tesoro permite calcular qué rentabilidad deja de obtener un inversor al asumir riesgo en un protocolo de criptomonedas. Una estrategia puede superar CDOR y, aun así, quedarse por debajo de la deuda pública estadounidense.
Más rentabilidad, pero también más volatilidad
El contraste con Morpho muestra que existen productos capaces de superar al Tesoro, aunque con una variabilidad mayor. La bóveda mediana de USDC en Morpho ofreció una rentabilidad media 65 puntos básicos superior al bono a un año, pero su volatilidad anualizada fue aproximadamente 3,3 veces la registrada por la cifra de Aave.
Un informe de trabajo del Banco Central Europeo publicado el 14 de septiembre apunta, además, a que la transmisión de la política monetaria a los depósitos de stablecoins en las finanzas descentralizadas es débil e inestable a corto plazo. Las tasas pueden moverse temporalmente en dirección contraria a las decisiones de la Reserva Federal, sobre todo cuando los participantes deshacen posiciones y cae la demanda orgánica de crédito.
DeMartino sostiene que la prima sobre CDOR debe remunerar el riesgo de contrato inteligente, liquidez y crédito, pero advierte de que no existe una tasa estándar aplicable a todos los protocolos. En consecuencia, el 4,45% del Tesoro funciona como una referencia sencilla para medir el coste de asumir riesgo, no como una garantía de que todas las estrategias de USDC deban ofrecer una cifra concreta.











