Las empresas cotizadas que acumulan Bitcoin en su balance pueden ofrecer una exposición más compleja —y también más arriesgada— que la compra directa de la criptomoneda. Su evolución no depende únicamente del precio del BTC: también entran en juego la deuda, las ampliaciones de capital, la estructura accionarial y las decisiones de la dirección.
El objetivo: aumentar el Bitcoin por acción
Actualmente, 179 empresas cotizadas mantienen Bitcoin en sus balances. Entre las más conocidas están Strategy y la japonesa Metaplanet, que han construido buena parte de su estrategia alrededor de la captación de capital para adquirir más BTC.
Para los accionistas, sin embargo, no basta con conocer cuántos bitcoins posee una compañía. La cuestión relevante es cuánto Bitcoin respalda cada acción. Mark Palmer, analista de StoneX, señala que una empresa puede emitir nuevos títulos, captar fondos y destinarlos a comprar BTC. El resultado dependerá de la relación entre el precio de esa emisión y el valor liquidativo de la compañía, conocido como NAV por sus siglas en inglés.
El NAV refleja el valor de los activos subyacentes por acción. Si una empresa emite acciones por encima de ese valor y utiliza el capital obtenido para comprar Bitcoin, puede aumentar la cantidad de BTC que respalda cada acción ya existente. Pero si la emisión se realiza por debajo del NAV, el efecto es el contrario y se destruye valor para los accionistas.
«Emitir acciones por encima del valor liquidativo y comprar Bitcoin con los fondos obtenidos aumenta el valor en Bitcoin que respalda cada acción existente», explica Palmer. «En cambio, emitir por debajo de ese valor destruye valor.»
El modelo pierde fuerza cuando cae el mercado
Esta dinámica ha favorecido durante años a Strategy. La subida del precio de Bitcoin y el interés de los inversores por sus acciones facilitaron que la compañía captara capital y ampliara sus tenencias de BTC. El mecanismo, no obstante, depende de que el mercado siga aceptando las nuevas acciones a precios elevados.
Cuando Bitcoin baja y se enfría el interés por este tipo de compañías, la situación cambia con rapidez. La capitalización bursátil de una empresa de tesorería puede caer más que el valor de los bitcoins que mantiene. Al mismo tiempo, sus deudas y otras obligaciones financieras no desaparecen. Además, la captación de nuevo capital se complica si los inversores ya no están dispuestos a pagar una prima por las acciones.
Las cifras recientes reflejan esa presión. Las 50 mayores empresas de tesorería en Bitcoin han perdido conjuntamente alrededor de 83.000 millones de dólares de valor bursátil desde julio de 2025, según los datos recogidos en el análisis.
Más factores que considerar que en una compra directa de BTC
La compra directa de Bitcoin expone al inversor principalmente a la evolución del precio de la criptomoneda. En cambio, la inversión en una empresa que mantiene BTC añade varias capas de riesgo. Entre ellas están el endeudamiento, las nuevas emisiones de acciones y la estrategia de la dirección.
La estructura de financiación también puede ser determinante. La existencia de deuda convertible o de acciones preferentes, con prioridad sobre las acciones ordinarias, puede dejar a los accionistas comunes en una posición más débil si la empresa afronta dificultades financieras.
El modelo no implica necesariamente un peor resultado en todos los periodos. Matt Cole, consejero delegado de Strive, sostiene que Strategy, Metaplanet y Strive han superado a Bitcoin en determinados momentos. Pero la asimetría de las pérdidas puede ser significativa. Las acciones de Nakamoto, por ejemplo, han caído alrededor de un 99% desde su máximo de 2025. El caso ilustra hasta qué punto una empresa con tesorería en Bitcoin puede sufrir un deterioro muy superior al de una inversión directa en BTC.










