Volkswagen afronta una nueva escalada de su crisis mientras decenas de miles de trabajadores de la industria automovilística alemana se preparan para salir a la calle el lunes. El sindicato IG Metall ha convocado movilizaciones en más de 280 centros del país, entre ellos instalaciones de Volkswagen, Mercedes-Benz, BMW, Audi, Porsche y grandes proveedores, para protestar contra el riesgo de cierres y nuevos recortes de empleo.
La presión laboral coincide con un deterioro de las perspectivas financieras del mayor fabricante de automóviles de Europa. Volkswagen volvió a revisar a la baja sus previsiones para 2026 y ahora calcula que su margen operativo no superará el 1%, frente al mínimo del 4% que manejaba anteriormente.
China y Porsche agravan el deterioro de Volkswagen
El negocio en China es uno de los principales focos de preocupación. El mercado se ha debilitado y las marcas locales han ganado terreno, especialmente con vehículos eléctricos e híbridos de precios ajustados. Esa competencia está erosionando la posición que durante años permitió a los fabricantes alemanes obtener importantes beneficios en el país asiático.
A las dificultades comerciales se suma el aumento de los costes de reestructuración del grupo. Volkswagen también ha registrado un deterioro contable de 6.000 millones de euros relacionado con Porsche, marca afectada por las condiciones adversas en China y por los aranceles estadounidenses a la importación.
El director financiero de Volkswagen, Arno Antlitz, advirtió el viernes de que la empresa debe actuar con rapidez. Según señaló, los cambios que atraviesa el mercado son profundos y duraderos. El grupo se enfrenta así a la necesidad de reducir costes mientras mantiene las inversiones en coches eléctricos, software y otras tecnologías.
La acción sale del Euro Stoxx 50 tras quince años
Los mercados han reaccionado con inquietud al empeoramiento de las previsiones. Las acciones de Volkswagen perdieron más de un 7% el viernes y llegaron a caer otro 2,6% el lunes, hasta marcar el nivel más bajo de la sesión. Desde el comienzo del año, la cotización acumula un descenso aproximado del 27%.
En este contexto, Volkswagen ha salido por primera vez en quince años del Euro Stoxx 50, según publicó Financial Times. El índice agrupa a medio centenar de grandes compañías cotizadas de la eurozona. La exclusión añade presión a un grupo que afronta simultáneamente el deterioro de sus resultados y la preocupación de los inversores por el alcance de los ajustes.
En el frente laboral, los empleados temen que los planes de ahorro terminen afectando a las fábricas alemanas. Volkswagen ha elaborado medidas que podrían alcanzar a unos 100.000 puestos de trabajo en todo el mundo, según la información disponible. IG Metall reclama inversiones en las plantas del país y en nuevos modelos, además de medidas públicas para reducir el coste de la electricidad y proteger a los productores nacionales frente a las importaciones de bajo precio.
Una crisis que afecta a todo el automóvil alemán
El problema no se limita a Volkswagen. Según la asociación sectorial VDA, los fabricantes alemanes de automóviles han perdido unos 100.000 empleos desde 2019, y podrían desaparecer decenas de miles más en los próximos años. En el segmento de proveedores, entre 2019 y 2025 se destruyeron alrededor de 74.000 puestos, casi una cuarta parte del empleo de esas empresas.
BMW prevé suprimir unos 8.000 empleos, mientras Mercedes-Benz está reduciendo la producción en Alemania y ampliando actividades en Hungría, donde los costes son menores. La industria también acusa los elevados precios de la energía y las barreras comerciales de Estados Unidos. Las marcas alemanas que producen relativamente poco en ese país, como Porsche y Audi, están especialmente expuestas a los aranceles a la importación.
La combinación de menor rentabilidad en China, mayor competencia de fabricantes locales como BYD, presión en Europa, costes elevados en Alemania y obstáculos comerciales en Estados Unidos ha colocado al sector ante una transformación difícil. Las movilizaciones del lunes reflejarán el impacto de ese ajuste sobre el empleo y las fábricas, mientras Volkswagen intenta recuperar margen sin frenar la inversión necesaria para competir en la siguiente etapa del mercado.










