Anthropic prepara su salida a bolsa para octubre con una valoración que podría alcanzar los 2 billones de dólares, una cifra que la situaría entre las compañías más valiosas del mundo. La empresa detrás del modelo de inteligencia artificial Claude apenas generaba ingresos hace dos años, pero desde entonces ha acelerado su crecimiento hasta niveles difíciles de comparar con los de una compañía tecnológica convencional.
Un crecimiento que ha cambiado las expectativas
Según el Financial Times, los ingresos anualizados de Anthropic rondaban en agosto los 65.000 millones de dólares. Algunos inversores creen que esa cifra podría elevarse hasta los 320.000 millones de dólares a finales del próximo año.
La diferencia entre ambas magnitudes ayuda a entender por qué una valoración de 2 billones, aunque hoy parezca desproporcionada, puede empezar a encajar en determinados escenarios. Si Anthropic alcanzara esos 320.000 millones de ingresos, la valoración equivaldría aproximadamente a siete veces la facturación prevista. El múltiplo sería incluso algo inferior al que el mercado atribuye a Microsoft sobre cifras futuras comparables, siempre según el análisis citado por el periódico británico.
El principal problema está en la fiabilidad de esas previsiones. Hace solo 18 meses, Anthropic esperaba facturar unos 12.000 millones de dólares en 2027. La revisión de sus estimaciones ilustra hasta qué punto las expectativas sobre el negocio de la inteligencia artificial están cambiando con rapidez.
El tamaño del mercado no garantiza los ingresos de Anthropic
Otra forma de justificar la valoración consiste en medir el mercado potencial de la inteligencia artificial generativa. Morgan Stanley calcula que esta tecnología podría llegar a influir en unos 60 billones de dólares relacionados con el trabajo del conocimiento y con el gasto de los consumidores susceptible de digitalizarse.
La tesis favorable a Anthropic parte de que la compañía podría hacerse con una parte relevante de ese mercado y consolidarse como uno de sus principales proveedores. En ese caso, los 2 billones de dólares podrían parecer una valoración moderada con el paso del tiempo.
Pero el tamaño de la oportunidad no determina por sí solo cuánto valor capturará una empresa concreta. Anthropic compite con OpenAI, Google, Meta, compañías chinas y modelos abiertos que avanzan con rapidez. Además, el coste de utilizar herramientas de inteligencia artificial continúa bajando y las empresas recurren cada vez más a programas capaces de seleccionar automáticamente el modelo más barato para cada tarea.
Si Claude, ChatGPT y sus principales rivales terminan ofreciendo capacidades similares, el precio podría pesar más que la marca. En ese escenario, los márgenes de los desarrolladores de modelos quedarían sometidos a presión, especialmente si los clientes pueden cambiar de proveedor con facilidad.
La apuesta por aplicaciones especializadas
Anthropic intenta reducir ese riesgo subiendo en la cadena de valor. Una de sus vías consiste en desarrollar software especializado, por ejemplo para el sector jurídico, donde la compañía podría encontrar márgenes más elevados y relaciones más estables con sus clientes que en la simple comercialización del acceso a un modelo.
La futura oferta pública será, por tanto, una prueba para dos visiones enfrentadas. Quienes creen que Anthropic puede generar cientos de miles de millones de dólares en ingresos y conservar una parte significativa de la economía de la IA podrán defender la valoración prevista. Quienes esperan que los modelos se conviertan en productos baratos e intercambiables verán en ella una señal de exceso.
La respuesta dependerá menos del entusiasmo actual que de la capacidad de convertir el crecimiento de Claude y del resto del negocio en beneficios sostenibles. Por eso la eventual salida a bolsa de octubre podría convertirse en uno de los mayores exámenes del mercado para medir cuánto de la expectativa depositada en la inteligencia artificial termina transformándose en resultados reales.










