Advanced Micro Devices (AMD) superó por primera vez el billón de dólares de capitalización bursátil durante la sesión del lunes, después de que sus acciones marcaran un nuevo máximo histórico. Los títulos llegaron a subir más de un 9% y alcanzaron un máximo intradía de 613,92 dólares, según CNBC, en una nueva muestra del entusiasmo que vuelve a rodear a los fabricantes de chips vinculados a la inteligencia artificial.
La subida prolongó una racha positiva de cinco sesiones consecutivas y llevó a AMD por encima de los 600 dólares por acción. Con este movimiento, la compañía se incorporó al reducido grupo de empresas estadounidenses cuya valoración en bolsa alcanza al menos un billón de dólares.
El mercado vuelve a apostar por los semiconductores
El avance de AMD se produjo en un contexto favorable para el conjunto del sector. El índice PHLX Semiconductor subió más de un 2% durante la mañana y alcanzó su nivel más alto desde el 9 de septiembre. También avanzaron los principales índices bursátiles estadounidenses: el Nasdaq Composite ganaba alrededor de un 1,5%, mientras que el S&P 500 subía cerca de un 0,7%.
La mejora del ánimo inversor coincidió con la caída de los precios del petróleo y el descenso de las rentabilidades de los bonos estadounidenses. El mercado también sigue de cerca la evolución de las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China. La reunión prevista entre Donald Trump y Xi Jinping el 24 de septiembre en Washington, junto con las conversaciones preparatorias descritas como constructivas entre Scott Bessent y He Lifeng, ha alimentado las expectativas de una menor tensión.
Para AMD y el resto de fabricantes estadounidenses, uno de los asuntos centrales son las restricciones de Washington a la exportación de chips avanzados a China. Cualquier señal de que no se introducirán nuevas limitaciones, o de que ambos países pueden alcanzar acuerdos sobre inteligencia artificial y tecnología, podría reducir la incertidumbre para el sector.
La demanda de centros de datos sostiene las expectativas
El principal argumento detrás del repunte es la previsión de que la demanda de chips para inteligencia artificial continúe siendo elevada. AMD comercializa procesadores y chips gráficos destinados a ordenadores, servidores y centros de datos, áreas que se han convertido en el centro de los planes de inversión de las grandes compañías tecnológicas.
La empresa calcula que su mercado potencial total de cara a 2030 ronda los 2 billones de dólares. Esa estimación incluye GPU, procesadores para servidores, infraestructura de centros de datos y sistemas completos. Según la información citada, AMD espera que su negocio de centros de datos se duplique en 2027 y alcance unos ingresos de 70.000 millones de dólares.
Los analistas también han elevado sus expectativas. Piper Sandler inició a comienzos de mes la cobertura de AMD con una recomendación de sobreponderar y un precio objetivo de 600 dólares. Raymond James elevó a finales de agosto su recomendación a compra fuerte y situó su objetivo en 641 dólares, mientras que Stifel mantiene una recomendación de compra y un precio objetivo de 635 dólares, según FX Leaders.
Una subida que eleva también la sensibilidad a los resultados
El recorrido de la acción ayuda a dimensionar el movimiento. The Kobeissi Letter calcula que AMD se ha revalorizado alrededor de un 30.400% en diez años. Con esa referencia, una inversión de 10.000 dólares realizada en 2016 tendría ahora un valor aproximado de 3,05 millones de dólares. En los últimos doce meses, la subida habría sido de alrededor de un 250%.
El avance, sin embargo, no elimina los riesgos. A comienzos de mes, AMD sufrió un retroceso después de que responsables del sector de la inteligencia artificial plantearan una posible ralentización en el desarrollo de modelos cada vez más potentes. La cotización se recuperó con rapidez y cerró la semana pasada en torno a los 560 dólares, antes de acelerar de nuevo el lunes.
En los próximos trimestres, los inversores centrarán su atención en el crecimiento de los ingresos, los márgenes de beneficio y la expansión del negocio de centros de datos. La fortaleza de la acción depende en buena medida de que las inversiones mundiales en infraestructura de inteligencia artificial mantengan su ritmo. Si esa ola pierde intensidad, una cotización que ya incorpora buena parte del crecimiento esperado podría quedar más expuesta a las decepciones.










