El estreno de Muse, el nuevo agente personal de inteligencia artificial de Meta, ha devuelto fuerza a las acciones vinculadas a esta tecnología. La aplicación alcanzó poco después de su lanzamiento el primer puesto entre las apps gratuitas de Apple, un arranque que los inversores interpretan como una posible señal de adopción masiva y de futuras necesidades adicionales de chips y capacidad de cálculo.
Meta fue la principal beneficiada en la primera sesión. Sus acciones subieron un 11% el lunes en Wall Street. El movimiento se extendió al conjunto del sector: el Philadelphia Semiconductor Index avanzó un 4,3%, su mayor subida diaria desde comienzos de agosto.
La tendencia continuó el martes en Asia. Samsung Electronics y SK Hynix ganaron alrededor de un 3,5%, mientras que el índice Taiex de Taiwán repuntó un 1,9% y volvió a situarse en máximos históricos.
Muse refuerza las expectativas sobre la demanda de cálculo
La diferencia de Muse frente a un asistente convencional está en su capacidad para ejecutar tareas de forma autónoma. El agente utiliza información procedente de aplicaciones de Meta, entre ellas WhatsApp, y también puede conectarse con servicios de otras compañías.
Ese funcionamiento podría exigir más recursos que Meta AI, el asistente generalista de inteligencia artificial de la empresa. Si Muse consigue atraer a millones de usuarios, Meta necesitaría ampliar la capacidad de sus centros de datos y disponer de más chips para procesar las peticiones generadas por el servicio.
Esta posibilidad explica buena parte de la reacción bursátil. Los inversores no solo están valorando el éxito inicial de una aplicación de Meta, sino también la perspectiva de que los agentes personales de IA impulsen una demanda estructural de capacidad de cálculo.
Dilin Wu, estratega de Pepperstone, considera que la acogida de Muse puede tener un alcance mayor que el de una buena noticia puntual para Meta. En su opinión, el lanzamiento apunta a que la demanda de infraestructura para inteligencia artificial podría seguir creciendo de forma sostenida.
El impulso alcanza a los fabricantes asiáticos
Las mayores subidas del martes se concentraron en varias compañías taiwanesas de semiconductores. MediaTek avanzó un 9,4% y marcó un máximo histórico. Además, varios fabricantes de componentes para chips alcanzaron el límite máximo diario de subida.
Gary Tan, de Allspring Global Investments, señaló que entre los inversores aumenta la confianza en que las grandes tecnológicas necesitarán cada vez más chips especializados en IA, especialmente si aplicaciones como Muse logran una adopción amplia.
El movimiento también alcanzó a otras grandes compañías tecnológicas asiáticas. Tencent subió ante las expectativas de que pueda desarrollar aplicaciones de inteligencia artificial similares para WeChat. La empresa presentó además un nuevo modelo de generación de imágenes.
Alibaba, por su parte, anunció un nuevo chip que la compañía describe como el más potente de China en inteligencia artificial y que aspira a competir con la tecnología de Nvidia.
Un repunte tras varios meses de dudas
El renovado optimismo llega después de un periodo complicado para los valores relacionados con la IA. En julio, las dudas sobre sus elevadas valoraciones provocaron fuertes caídas bursátiles. Más tarde, las advertencias sobre los riesgos asociados a modelos cada vez más potentes volvieron a presionar al sector.
También había aumentado el escrutinio sobre las enormes inversiones que las grandes tecnológicas están destinando a inteligencia artificial. La rápida acogida de Muse ha reavivado ahora la confianza en que ese gasto pueda traducirse en aplicaciones utilizadas a gran escala.
La reacción del mercado refleja, por tanto, una expectativa todavía condicionada: que los agentes autónomos pasen de ser productos de interés inicial a servicios con millones de usuarios. De materializarse esa adopción, la demanda de chips y de capacidad en centros de datos podría convertirse en uno de los principales beneficiarios de la siguiente fase de expansión de la IA.











