Estados Unidos y China han ampliado dos meses su tregua comercial, que permanecerá vigente hasta el 10 de enero de 2027, según anunció el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent. La prórroga evita por ahora una nueva escalada arancelaria entre las dos mayores economías del mundo y abre un margen adicional para negociar un acuerdo de mayor alcance.
El anuncio coincidió prácticamente con la llegada a Washington del presidente chino, Xi Jinping, para su primera visita de Estado a Estados Unidos en once años. El Gobierno chino todavía no ha confirmado oficialmente la nueva fecha límite, pero la extensión ya marca el marco de la reunión que Xi mantendrá con Donald Trump en la Casa Blanca.
Dos meses más para evitar una nueva escalada
La ampliación mantiene durante dos meses los acuerdos actualmente en vigor. Eso impide, de momento, el regreso de determinados aranceles elevados y de otras restricciones comerciales que habrían vuelto a tensar la relación entre Washington y Pekín.
El plazo finalmente acordado es más corto del que habían barajado inicialmente funcionarios estadounidenses. En los últimos días se había hablado de una posible extensión de entre tres y seis meses, pero ambas partes han optado por limitarla a dos.
Bessent también advirtió de que todavía no está claro que Estados Unidos y China puedan cerrar un pacto comercial más amplio. La prórroga funciona, por tanto, como una pausa negociadora, no como la resolución definitiva de las diferencias que mantienen ambos países.
Las tierras raras siguen en el centro de las negociaciones
Uno de los principales obstáculos continúa siendo el suministro de tierras raras, materias primas esenciales para la fabricación de chips, vehículos eléctricos y tecnología de defensa. China mantiene una posición dominante en este mercado, una circunstancia que deja a Estados Unidos muy dependiente de las importaciones procedentes del país asiático.
Según Bessent, Pekín aún no ha cumplido completamente algunos compromisos asumidos en acuerdos anteriores. La nueva fecha límite ofrece tiempo para abordar esas discrepancias y tratar de avanzar en cuestiones relacionadas con el comercio, la inteligencia artificial, la inversión y el acceso a materias primas estratégicas.
En los últimos días, representantes estadounidenses y chinos han descrito de forma positiva sus conversaciones sobre varios de estos asuntos. Ese acercamiento, sin embargo, no garantiza que la cumbre vaya a traducirse en decisiones concretas.
Expectación entre los inversores antes de la cumbre
Xi llegó a Washington acompañado por su esposa, Peng Liyuan, y fue recibido por Trump en la base aérea de Joint Base Andrews. La recepción oficial en la Casa Blanca está prevista para hoy. Tras su llegada, el presidente chino afirmó que confiaba en que la visita ofreciera “resultados fructíferos”.
Para los mercados, la prórroga reduce a corto plazo el riesgo de que ambos países eleven de nuevo los aranceles o endurezcan las restricciones comerciales. Aun así, la reacción ha sido prudente. El CSI 300 chino retrocedía alrededor de un 1,3% a mediodía del jueves, mientras también bajaban otras bolsas asiáticas.
La evolución de los mercados no depende únicamente de la tregua. El precio elevado del petróleo y el repunte de las rentabilidades de los bonos estadounidenses también pesaban sobre la negociación. La atención se concentra ahora en si Trump y Xi consiguen ir más allá de la extensión temporal y ofrecen señales de un acuerdo capaz de aportar mayor claridad sobre aranceles, controles a la exportación y materias primas estratégicas.










