Arabia Saudí ha elevado sus exportaciones de petróleo hasta una media de 5,28 millones de barriles diarios en lo que va de septiembre, el nivel más alto desde el inicio de la guerra con Irán. El repunte se explica principalmente por la recuperación de los envíos a través del estrecho de Ormuz, una ruta que Riad había reducido de forma drástica por los riesgos asociados al conflicto.
Antes de la guerra, aproximadamente el 90% del petróleo saudí destinado a la exportación salía por el Golfo Pérsico. Sin embargo, durante abril y mayo no se registraron envíos de crudo saudí por esa vía. Arabia Saudí optó entonces por redirigir el suministro hacia el oleoducto Este-Oeste, que conecta los yacimientos del este del país con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, evitando así el paso por Ormuz.
Más actividad en la principal terminal del Golfo Pérsico
El cambio de estrategia llegó después de que un ataque con drones dañara, hace dos semanas, una estación de bombeo esencial del oleoducto Este-Oeste. La infraestructura quedó temporalmente fuera de servicio y obligó a Arabia Saudí a recuperar parte de sus envíos marítimos desde el Golfo Pérsico.
Las imágenes de satélite analizadas por Bloomberg muestran un aumento significativo de la actividad en la principal terminal petrolera saudí de esa zona. Desde el domingo han atracado en sus instalaciones petroleros con una capacidad conjunta de al menos 26 millones de barriles.
Si todos los buques que aparecen en las imágenes más recientes abandonan la terminal el jueves, los embarques desde ese punto superarían los 5 millones de barriles diarios. Ese volumen ayuda a explicar el repunte de las exportaciones saudíes durante septiembre.
Una inyección relevante para un mercado tensionado
La evolución de los envíos saudíes tiene una importancia especial para el mercado mundial. Arabia Saudí es el mayor proveedor de petróleo transportado por vía marítima y cualquier variación en sus exportaciones puede influir en la disponibilidad global de crudo.
La guerra ya ha afectado a una parte importante del suministro mundial de petróleo y combustibles. En este contexto, el precio del Brent ha superado los 100 dólares por barril y el diésel se ha encarecido todavía más, según la información de referencia. Un aumento de los volúmenes saudíes a través de Ormuz puede compensar parte de la oferta perdida.
La ruta, no obstante, continúa expuesta mientras persista el conflicto. Por eso, la recuperación del oleoducto Este-Oeste sigue siendo estratégica para Riad: permitiría mantener una parte sustancial de las exportaciones sin depender del estrecho.
El oleoducto Este-Oeste vuelve a operar de forma gradual
Los trabajos realizados en la estación de bombeo dañada han permitido reanudar poco a poco el flujo de petróleo. El oleoducto tiene capacidad para transportar hasta 7 millones de barriles diarios hasta Yanbu, desde donde el crudo puede salir al mar Rojo y continuar hacia otros destinos.
La interrupción también tuvo efectos en el Mediterráneo. Al menos dieciocho petroleros esperan en la terminal egipcia de Sidi Kerir, conectada con el mar Rojo mediante el oleoducto Sumed. Esta infraestructura forma parte de la ruta utilizada por Arabia Saudí para enviar crudo a Asia durante la guerra.
El petróleo puede desplazarse desde el este saudí hasta Yanbu, atravesar el mar Rojo y llegar después a Sidi Kerir a través del sistema Sumed. Desde la terminal egipcia, los cargamentos continúan por vía marítima, rodeando África, hacia países como China, Japón y Corea del Sur. La reactivación progresiva del oleoducto abre de nuevo esa alternativa y devuelve a Arabia Saudí margen para exportar sin concentrar todo el suministro en Ormuz.











