El último mercado bajista de Bitcoin dejó una caída cercana al 55% desde el máximo alcanzado en octubre de 2025. La pérdida sigue siendo excepcional para cualquier activo financiero, pero resulta mucho más contenida que los desplomes superiores al 70% y al 80% registrados en ciclos anteriores.
La diferencia ha reabierto el debate sobre la evolución del mercado de Bitcoin. Una posibilidad es que el activo esté entrando en una fase de mayor madurez, con movimientos menos extremos tanto en las subidas como en las correcciones. El análisis no permite establecer todavía una nueva regla histórica, pero sí muestra un cambio relevante frente al comportamiento de sus primeros ciclos.
Una corrección menor frente a los ciclos anteriores
Bitcoin llegó a rozar los 69.000 dólares en noviembre de 2021 y, aproximadamente un año después, cayó por debajo de los 16.000 dólares. El retroceso superó el 75% y coincidió con unas condiciones financieras más restrictivas, varias quiebras en la industria de las criptomonedas y el colapso de FTX.
Las fases bajistas anteriores fueron aún más severas: las caídas superiores al 80% fueron habituales durante las primeras etapas del activo. Frente a ese historial, el descenso aproximado del 55% registrado desde el máximo de octubre de 2025 aparece como una corrección relativamente moderada, aunque siga implicando una pérdida considerable.
La posible moderación no se limitaría a los mercados bajistas. Entre 2019 y 2021, Bitcoin pasó de cotizar por debajo de 4.000 dólares a acercarse a los 69.000. Después, desde el mínimo de 2022, volvió a superar los 100.000 dólares. La cuestión es si el crecimiento del mercado está reduciendo la intensidad de ambos extremos del ciclo.
El papel de los ETF y del rebalanceo
Una de las explicaciones apunta a la llegada de los ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos, en enero de 2024. Ryan Rasmussen, director y responsable de investigación de Bitwise, considera que estos productos facilitaron el acceso de asesores financieros y otros inversores profesionales mediante una estructura ya familiar para las carteras tradicionales.
Antes de los ETF, la propiedad de Bitcoin estaba más concentrada en inversores minoristas especializados, fondos de criptomonedas y operadores tácticos. La composición importa porque un inversor profesional puede asignar, por ejemplo, cerca del 2% de una cartera al activo, mientras que otros participantes pueden tener una proporción mucho mayor de su patrimonio expuesta a Bitcoin. Una caída del 50% tendría un impacto muy distinto en cada caso.
La incorporación de carteras diversificadas también introduce el rebalanceo. Si Bitcoin pierde peso y queda por debajo de la asignación objetivo, un asesor podría comprar para recuperar la exposición prevista. En sentido contrario, si una subida eleva su peso del 2% al 5%, podría vender una parte para volver al porcentaje establecido.
Mark Connors, director de inversiones de Risk Dimensions, sostiene que una mayor participación institucional podría contribuir a que los futuros mercados bajistas sean menos profundos que los descensos del 70% u 80% observados en el pasado. El posible coste sería una menor intensidad de los mercados alcistas.
Un activo más grande y con tenedores más experimentados
No todos los analistas atribuyen el cambio principalmente a los ETF. Jim Ferraioli, director de investigación de activos digitales de Schwab, plantea que Bitcoin podría haberse vuelto demasiado grande para repetir los movimientos de sus primeros años. El activo ronda de nuevo una capitalización de mercado de 2 billones de dólares, según los datos citados en el análisis.
Cuando su capitalización apenas alcanzaba unos pocos miles de millones, una cantidad relativamente pequeña de capital podía generar variaciones porcentuales extraordinarias. Ahora, duplicar su valor exigiría una entrada de capital mucho mayor. Además, que Bitcoin pueda comprarse a través de ETF no significa que todos sus compradores sean instituciones: los inversores minoristas también pueden adquirir participaciones de estos fondos.
La estructura de los tenedores también puede influir. Ferraioli estima que, de unos 20 millones de BTC en circulación, entre cuatro y cinco millones podrían haberse perdido y entre seis y siete millones serían relativamente líquidos. Una parte importante del resto se mueve con poca frecuencia, lo que apunta a una base de inversores que ya ha atravesado varios ciclos.
El resultado podría ser un mercado con caídas menos profundas, aunque todavía muy volátil, y con subidas menos explosivas. La participación profesional sigue creciendo de forma gradual: Rasmussen señala que Bitwise suele mantener alrededor de ocho reuniones con un asesor financiero antes de que este realice una asignación a Bitcoin, un proceso que puede prolongarse casi dos años. La madurez, por tanto, no elimina los ciclos; podría estar cambiando su magnitud.









