La red rusa A7, respaldada por el Kremlin, canalizó al menos 6.900 millones de dólares a través del sistema bancario internacional pese a las sanciones occidentales, según una investigación de Financial Times. La operativa implicó a entidades como Standard Chartered, Citigroup, Deutsche Bank, JPMorgan, DBS y First Abu Dhabi Bank, aunque la investigación no sostiene que esos bancos colaboraran conscientemente en la elusión de las restricciones.
Una estructura de intermediarios y documentos falsificados
A7 se creó como una alternativa para procesar pagos después de que numerosos bancos rusos perdieran el acceso a la infraestructura financiera internacional. Para mantener las operaciones, la red recurrió a cientos de empresas intermediarias ubicadas en Hong Kong, Emiratos Árabes Unidos y distintos países de Asia Central.
La documentación utilizada para justificar los pagos se modificaba o se falsificaba por completo. Según los datos examinados por el diario británico, algunos empleados recibieron instrucciones para alterar las descripciones de las mercancías y sus códigos aduaneros cuando se trataba de bienes sujetos a sanciones.
Uno de los casos citados muestra el mecanismo. Un pago relacionado en realidad con 500 visores nocturnos, valorados en unos 510.000 dólares, fue registrado en la documentación como una operación de compraventa de vidrio templado. La red utilizaba así empresas pantalla y expedientes comerciales aparentemente ordinarios para atravesar los controles de las entidades financieras.
El recorrido de miles de millones por la banca internacional
La magnitud de la operativa queda reflejada en los movimientos identificados en los datos filtrados. Cuentas de Standard Chartered en Hong Kong recibieron alrededor de 1.100 millones de dólares procedentes de partes vinculadas a A7.
Por su parte, a través de First Abu Dhabi Bank se tramitaron más de 1.800 millones de dólares en pagos salientes desde 17 entidades. Clientes de Citi, Deutsche Bank y otros bancos internacionales también recibieron fondos relacionados con la red. Una parte significativa de los pagos terminó en cuentas bancarias chinas.
La investigación señala que varios bancos detectaron posteriormente operaciones sospechosas. En esos casos, solicitaron información adicional y acabaron cerrando las cuentas implicadas. La presencia de fondos vinculados a A7 en distintas entidades no implica, por sí sola, que los bancos conocieran el propósito final de las transacciones ni que participaran deliberadamente en el esquema.
El papel de Tether y las sanciones británicas
La red tampoco se limitó a los circuitos financieros tradicionales. Los datos filtrados muestran, siempre según Financial Times, que desde cuentas de A7 se vendieron miles de millones de dólares en Tether a compradores rusos.
La operativa combina banca internacional, sociedades intermediarias y criptoactivos en un mismo circuito de pagos. El caso refleja cómo las redes creadas para sortear las restricciones pueden apoyarse en varios tipos de infraestructura financiera, en lugar de depender de un único canal.
El Gobierno británico ya ha incluido a A7 en su lista de sanciones. Londres describe la red como parte de la infraestructura financiera rusa destinada a esquivar las medidas adoptadas por países occidentales. La investigación de Financial Times sitúa el volumen canalizado por la estructura en, al menos, 6.900 millones de dólares.











