Ronald Spektor, un hombre de Brooklyn, ha sido condenado a una pena de entre cuatro y doce años de prisión por estafar a cerca de un centenar de usuarios de Coinbase y apropiarse de criptomonedas valoradas en 15,94 millones de dólares. Algunas de las víctimas perdieron individualmente más de un millón de dólares.
El condenado se hizo pasar por empleado de Coinbase para convencer a los usuarios de que sus fondos estaban en el punto de mira de unos supuestos hackers. Con el argumento de que debían proteger sus activos, les indicaba que transfirieran las criptomonedas a un monedero que presentaba como seguro.
Las víctimas creían que solo ellas podían acceder a esas carteras digitales. Sin embargo, Spektor también tenía acceso. Una vez completadas las transferencias, podía mover los fondos y quedarse con ellos. El fraude se prolongó durante varios años y afectó a usuarios situados en distintos puntos de Estados Unidos.
Una condena inferior a la solicitada por la fiscalía
Spektor se declaró culpable el 2 de septiembre de los 31 cargos presentados en su contra. Entre ellos figuraban hurto mayor, blanqueo de capitales y posesión de bienes robados.
El 23 de septiembre, el juez Danny Chun, de la Corte Suprema de Brooklyn, dictó una condena de entre cuatro y doce años de prisión. La fiscalía había solicitado una pena más elevada, de entre siete y 21 años.
Además del ingreso en prisión, Spektor deberá entregar bienes por valor de más de 500.000 dólares y reembolsar a sus víctimas una cantidad cercana a los 16 millones de dólares sustraídos. La resolución vincula así la responsabilidad penal con la recuperación, al menos parcial, del dinero y los criptoactivos afectados por el fraude.
El rastro de las criptomonedas en la blockchain
Tras hacerse con los fondos, Spektor trató de dificultar su seguimiento mediante varios movimientos y conversiones. Según los investigadores, utilizó distintas plataformas de negociación y trasladó parte del dinero a servicios de apuestas y tiendas en línea. También retiró fondos y destinó una parte del botín a compras.
La investigación permitió reconstruir los flujos mediante el análisis de las transacciones registradas en la blockchain. A ese trabajo se sumaron las pruebas digitales incautadas durante los registros de sus domicilios, que ayudaron a relacionar varias carteras y operaciones con los robos.
La fiscalía también relacionó una dirección de internet utilizada por Spektor con algunos de los monederos empleados en el fraude. Los investigadores encontraron, además, indicios de que intentó reclutar a otras personas a través de internet. En Telegram habría utilizado el nombre de usuario @lolimfeelingevil y presumido de sus robos. Otros mensajes apuntaban a que había perdido millones de dólares en apuestas.
Entre las pruebas localizadas figuraban asimismo mensajes que mostraban que sustituyó un monedero físico cuando ya estaba acusado de fraude en internet.
Un caso de ingeniería social
El expediente ilustra el funcionamiento de la ingeniería social aplicada al mercado de criptomonedas. En lugar de vulnerar directamente una cuenta o romper la seguridad de un monedero, el atacante manipula a la víctima para que transfiera voluntariamente sus activos o facilite el acceso.
En este caso, la suplantación de un supuesto empleado fiable de Coinbase fue el elemento central del engaño. Los usuarios creían que estaban siguiendo un protocolo de protección frente a un ataque, pero en realidad enviaban sus fondos a carteras controladas también por Spektor. La investigación se apoyó después en la trazabilidad de la blockchain y en la evidencia digital para reconstruir el recorrido del dinero.











