El Banco Central Europeo (BCE) y los bancos centrales nacionales de los 27 países de la Unión Europea quieren revisar una de las reglas más controvertidas de MiCA: la obligación de que los emisores de las stablecoins consideradas significativas mantengan hasta el 60% de sus reservas en depósitos bancarios. La modificación eliminaría ese porcentaje fijo y podría reabrir el debate sobre la presencia de USDT, la stablecoin de Tether, en el mercado europeo.
La norma vigente exige que los emisores de stablecoins mantengan al menos un 30% de sus reservas en bancos. Cuando el activo se considera significativo, ese umbral puede elevarse hasta el 60%. El objetivo de MiCA era asegurar que los tokens pudieran canjearse y que las reservas no estuvieran expuestas a inversiones demasiado arriesgadas o difíciles de liquidar.
El riesgo de concentrar las reservas en los bancos
El BCE considera ahora que esa protección puede generar un problema distinto. Las reservas de una stablecoin no funcionan como depósitos de ahorro convencionales. Si los usuarios entran en pánico y solicitan el reembolso de sus tokens al mismo tiempo, el emisor podría verse obligado a retirar miles de millones de euros de sus cuentas bancarias en un periodo muy corto.
Una salida de fondos de esa magnitud podría tensionar a las entidades financieras. El banco central también había advertido del riesgo contrario: si un banco quiebra, una stablecoin que mantenga allí una parte importante de sus reservas puede quedar expuesta a dificultades para atender los reembolsos.
La preocupación resulta especialmente relevante porque las stablecoins internacionales pueden utilizarse de forma entrelazada dentro y fuera de la Unión Europea. El BCE mantiene, de hecho, otras reservas sobre el papel de estos activos y sobre sus posibles efectos en el sistema financiero.
Una alternativa basada en activos muy líquidos
La propuesta que manejan el BCE y los bancos centrales nacionales pasaría por abandonar los porcentajes fijos del 30% y el 60%. En su lugar, una parte mínima de las reservas tendría que estar formada por activos extremadamente líquidos, con vencimientos de entre uno y cinco días laborables.
Entre las opciones mencionadas figura la deuda pública a muy corto plazo. La idea sería reducir la dependencia de los emisores respecto a los bancos comerciales sin comprometer la liquidez necesaria para responder a las solicitudes de reembolso de los clientes.
El cambio no es todavía una modificación efectiva de MiCA. Las reglas actuales continúan en vigor hasta que los legisladores europeos aprueben una reforma. Por tanto, cualquier efecto sobre los emisores de stablecoins dependerá del recorrido legislativo de la propuesta y de su redacción final.
La posición de Tether vuelve al centro del debate
La exigencia de mantener una parte tan elevada de las reservas en depósitos bancarios fue una de las principales objeciones de Tether a MiCA. La compañía decidió no solicitar una licencia europea para USDT, y su consejero delegado, Paolo Ardoino, había advertido de que obligar a los emisores a concentrar tanto dinero en bancos comerciales podía crear nuevos riesgos.
En julio de 2025, Ardoino señaló que Tether podría reconsiderar su posición si MiCA se convertía en una norma más segura para los consumidores y los emisores de stablecoins. Si Bruselas termina relajando el requisito, desaparecería una de las barreras que la compañía ha señalado públicamente.
Eso no implica que USDT vaya a regresar de forma automática al mercado europeo. La eventual reforma tendría que aprobarse y el BCE sigue planteando preocupaciones sobre las stablecoins internacionales. Sin embargo, el movimiento cambia el foco del debate: una regla diseñada para reforzar la seguridad de estos activos es analizada ahora por los propios bancos centrales como una posible fuente de tensión para la banca tradicional.







