El oro cayó alrededor de un 3% este lunes, hasta situarse en torno a 4.156 dólares por onza troy y marcar su nivel más bajo en más de siete semanas. La plata sufrió un descenso todavía más pronunciado, del 4,8%, hasta aproximadamente 61,17 dólares. El movimiento refleja el renovado temor del mercado a que la Reserva Federal mantenga una política monetaria restrictiva.
El petróleo y los tipos vuelven a presionar a los metales
La oleada de ventas se produjo en un contexto de subida del crudo, aumento de las rentabilidades de la deuda estadounidense y mayores expectativas de nuevas subidas de los tipos de interés en Estados Unidos. El Brent superó los 106 dólares por barril después de que se intensificaran de nuevo las tensiones relacionadas con Irán y el estrecho de Ormuz.
El encarecimiento de la energía puede trasladarse al conjunto de la economía y mantener elevada la inflación. En principio, un escenario inflacionista suele favorecer al oro, considerado tradicionalmente una reserva de valor. En esta ocasión, sin embargo, el mercado está dando más peso a la posible respuesta de la Fed: si las presiones sobre los precios persisten, el banco central podría verse obligado a endurecer todavía más su política.
La Fed elevó a comienzos de este mes los tipos oficiales en 0,25 puntos porcentuales. Según los datos de CME citados en la información, el mercado asignaba recientemente una probabilidad cercana al 70% a otra subida. Tras la última reunión, los inversores llegaron a contemplar incluso hasta dos incrementos adicionales de 0,25 puntos antes de que terminara el año.
El oro se acerca a los 4.140 dólares
La caída llevó al oro a abandonar la zona de los 4.300 dólares, en la que se había mantenido durante un periodo, y a aproximarse a los 4.140 dólares. Los futuros del oro en Estados Unidos con vencimiento en diciembre también retrocedieron cerca de un 3%.
La lógica detrás de la presión es conocida: el oro no genera intereses por sí mismo. Cuando aumentan las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense, mantener exposición al metal tiene un coste de oportunidad mayor frente a activos que sí ofrecen rendimiento. A ello se suma la fortaleza del dólar, que encarece el oro para los inversores que operan con otras divisas.
Giovanni Staunovo, analista de UBS, señaló a Reuters que la combinación de un petróleo más caro y unas expectativas crecientes de subidas de tipos ayuda a explicar la debilidad reciente del oro. En su valoración, unos tipos reales elevados y un dólar fuerte pueden generar más volatilidad en el corto plazo.
La plata amplía las pérdidas
La corrección fue más intensa en la plata, que llegó a marcar un mínimo puntual cercano a 60,93 dólares por onza troy antes de situarse alrededor de 61,17 dólares. El platino y el paladio también retrocedieron: un 2,4% y un 2,2%, respectivamente, según Reuters.
La evolución de los metales dependerá ahora, en buena medida, de los próximos datos macroeconómicos de Estados Unidos. Esta semana están previstos indicadores sobre vacantes laborales, el informe de empleo de ADP, la inflación PCE y las cifras oficiales de empleo.
Esas referencias pueden modificar las expectativas sobre los tipos. Una inflación más moderada podría aliviar la presión sobre el oro y la plata al reducir la probabilidad de nuevas subidas. Si las presiones inflacionistas se mantienen, el dólar y las rentabilidades estadounidenses podrían seguir respaldados, prolongando el entorno adverso para los metales preciosos.











