Bitcoin cayó alrededor de un 2,5% el lunes y llegó a situarse en torno a los 82.600 dólares, en una sesión marcada por el repunte del petróleo, el aumento de la rentabilidad de los bonos y el renovado temor a que los tipos de interés permanezcan elevados durante más tiempo. Ethereum y Solana también registraron descensos.
El petróleo y la Reserva Federal elevan la presión sobre el mercado
El retroceso de las criptomonedas se produjo junto a pérdidas en la renta variable, los metales preciosos y los mercados de deuda. El precio del petróleo siguió avanzando después de que el presidente Donald Trump rechazara la última propuesta iraní relacionada con el estrecho de Ormuz, según la información disponible.
El encarecimiento de la energía ha reactivado la preocupación por la inflación. Si el petróleo mantiene una trayectoria alcista, los inversores temen que los precios tarden más en moderarse y que los bancos centrales dispongan de menos margen para relajar su política monetaria.
En Estados Unidos, la Reserva Federal elevó los tipos a comienzos de este mes. El mercado vuelve a valorar ahora la posibilidad de otra subida en octubre, un escenario que suele perjudicar a los activos considerados de riesgo. Una mayor rentabilidad de la deuda pública ofrece una alternativa más atractiva frente a activos que, como Bitcoin, no generan intereses.
Damien Loh, de Ericsenz Capital, considera que Bitcoin probablemente necesita un contexto macroeconómico más favorable para volver a poner a prueba los máximos de 2026. Su valoración refleja el principal obstáculo al que se enfrenta el mercado en este momento: la evolución de los criptoactivos depende no solo de la demanda específica del sector, sino también de las condiciones financieras globales.
La corrección llega después de un fuerte avance
La caída interrumpe parcialmente una escalada considerable. La semana pasada, Bitcoin superó los 87.000 dólares, su nivel más alto desde enero. Desde el 19 de agosto, la criptomoneda acumula una subida aproximada del 28%, mientras que el avance en el conjunto del tercer trimestre supera el 40%.
Pese a esa recuperación, Bitcoin continúa lejos del máximo histórico de más de 126.000 dólares alcanzado en octubre del año pasado. En la sesión del lunes, Ethereum llegó a perder un 2,7% y Solana cedió cerca de un 5,1%, lo que muestra que la presión vendedora no se limitó al activo de mayor capitalización.
Los ETF mantienen el respaldo institucional
La debilidad del entorno macroeconómico contrasta con la evolución de los fondos cotizados de Bitcoin al contado en Estados Unidos. En la semana terminada el 25 de septiembre, estos productos recibieron alrededor de 2.400 millones de dólares, la mayor entrada semanal desde octubre del año pasado.
El flujo de capital ha cambiado de forma significativa el balance anual. A finales de julio, los ETF acumulaban más de 5.000 millones de dólares en salidas netas. Desde entonces, ese déficit se ha compensado por completo y el conjunto de los fondos se aproxima a 1.000 millones de dólares de entradas netas en 2026.
Richard Galvin, de la firma de inversión en criptomonedas DACM, no considera que la reciente corrección implique necesariamente el final inmediato del rally. A su juicio, cierta debilidad resulta lógica después de las subidas de las últimas semanas. El mercado queda así dividido entre una demanda institucional que gana fuerza y un escenario financiero más adverso, condicionado por el petróleo, los bonos y las expectativas sobre los próximos movimientos de la Reserva Federal.











