Brasil obligará a las entidades financieras reguladas a informar de las transferencias de criptoactivos de al menos 10.000 dólares que impliquen monederos de autocustodia a partir del 1 de octubre. La medida afectará tanto a los envíos desde plataformas reguladas hacia carteras controladas directamente por los usuarios como a las entradas en sentido contrario.
La obligación se establece en la Resolución BCB 588 y recaerá sobre las instituciones autorizadas por el Banco Central de Brasil que procesen la operación. Estas deberán comunicar las transferencias al Consejo de Control de Actividades Financieras (Coaf) como máximo el siguiente día hábil, dentro del marco brasileño de prevención del blanqueo de capitales.
Un umbral automático, sin necesidad de sospecha
El criterio fijado por Brasil se activa por el importe y el tipo de operación. La entidad no tendrá que determinar previamente si la transferencia resulta sospechosa para presentar el informe. Una operación legítima entre un usuario y su propia cartera personal podrá entrar en el sistema de notificaciones del Coaf únicamente por superar los 10.000 dólares y cruzar la frontera entre una plataforma regulada y un monedero de autocustodia.
La nueva exigencia se suma a la obligación que ya tienen las entidades de comunicar por separado las operaciones que consideren sospechosas. La diferencia es que el nuevo mecanismo amplía la visibilidad de las autoridades sobre los movimientos de mayor valor entre los proveedores regulados y las carteras privadas, aunque no existan indicios concretos de actividad irregular.
En la práctica, los bancos, los exchanges y el resto de proveedores cubiertos por la norma tendrán que identificar a las contrapartes de autocustodia, calcular el valor de las operaciones e integrar el reporte automático al Coaf en sus sistemas de supervisión antes de la fecha de entrada en vigor.
Más controles para las salidas de criptoactivos
La regulación de octubre precederá a otra medida prevista para el 1 de enero de 2027. La Resolución BCB 584 establecerá un procedimiento de retención preventiva para determinadas transferencias de activos virtuales que salgan de instituciones reguladas.
En esos casos, las operaciones podrán retrasarse mientras se realizan comprobaciones adicionales. El marco contempla, no obstante, que los fondos se liberen antes si se cumplen determinadas condiciones. En conjunto, ambas resoluciones elevan el nivel de escrutinio sobre el punto en el que los criptoactivos entran o salen del sistema financiero regulado brasileño.
La norma llega en un mercado de gran tamaño
El endurecimiento de la supervisión se produce mientras Brasil mantiene una de las mayores economías de criptoactivos del mundo. Según los datos de Chainalysis citados en la fuente, el país registró 252.500 millones de dólares de actividad durante el periodo analizado. Esa cifra lo situó como el mayor mercado de América Latina y en el primer puesto del índice mundial de adopción de criptoactivos de la firma para 2026.
La posición no implica que Brasil lidere todas las categorías. El país ocupó el tercer lugar por flujos a través de servicios de criptoactivos, el cuarto por saldos en cadena, el tercero en actividad nacional entre pares y el segundo en flujos transfronterizos. Estados Unidos quedó en segunda posición en la clasificación general.
El volumen de operaciones hace que el umbral de 10.000 dólares tenga especial relevancia para usuarios con grandes posiciones, empresas de negociación y compañías que muevan activos con frecuencia entre plataformas reguladas y carteras privadas. Aun así, la economía de criptoactivos brasileña se contrajo un 1,6% en el periodo más reciente medido por Chainalysis. La expansión de los controles, por tanto, llega mientras la actividad a corto plazo muestra cierta moderación.












