La rentabilidad de la deuda estadounidense ha alcanzado niveles que empiezan a competir con la renta variable, pero el ciclo de inversión en inteligencia artificial todavía no habría llegado a su fin. Esa es la tesis central del análisis publicado por Newsbit.es, pese a que el bono del Tesoro a 10 años supera el 5,2% y el de 30 años se mueve cerca del 5,6%.
El encarecimiento del dinero introduce una presión evidente sobre las compañías tecnológicas, especialmente en un sector que necesita cantidades extraordinarias de capital para financiar centros de datos, capacidad de computación e infraestructura. Sin embargo, el análisis considera que, por ahora, el volumen de inversión y las expectativas asociadas a la IA siguen siendo suficientes para sostener el ciclo.
Nvidia y Anthropic reflejan la magnitud de la apuesta por la IA
Dos acontecimientos recientes ilustran esa dinámica. Nvidia amplió en 150.000 millones de dólares su programa de recompra de acciones. Con esta decisión, la compañía podrá adquirir títulos propios por hasta 235.000 millones de dólares antes de enero de 2028, el mayor programa de este tipo registrado hasta ahora, según la información recogida en el análisis.
Anthropic ofrece una imagen distinta, pero igual de significativa, sobre la escala de la carrera tecnológica. Sus ingresos se multiplicaron aproximadamente por doce en 2025, hasta alcanzar los 4.600 millones de dólares. A pesar de ese crecimiento, la pérdida operativa superó los 8.000 millones de dólares.
La empresa también acumula unos 518.000 millones de dólares en compromisos futuros vinculados a capacidad en la nube, potencia de cálculo e infraestructura. Aun con esas cifras, los inversores esperan que Anthropic alcance una valoración superior a 2 billones de dólares en una eventual salida a bolsa. El análisis interpreta esa expectativa como una muestra de la magnitud del actual ciclo de inversión, no como una señal de rentabilidad presente.
La inversión prevista por los grandes grupos tecnológicos apunta en la misma dirección. Se espera que los cinco grandes hiperescaladores destinen este año alrededor de 800.000 millones de dólares a este ámbito. Goldman Sachs calcula que el gasto de estas compañías podría ascender a 1,2 billones de dólares en 2027 y advierte, además, de que los hiperescaladores representan solo una parte de la inversión mundial en inteligencia artificial.
El coste del capital empieza a cambiar el equilibrio
El principal elemento de cautela está en el mercado de bonos. Una rentabilidad superior al 5% en el Treasury a 10 años puede restar atractivo relativo a las acciones y elevar el coste de financiación de las empresas. En el caso de la IA, el efecto resulta especialmente relevante por la intensidad de capital que requiere su despliegue.
El análisis también señala que los diferenciales de crédito han empezado a ampliarse. Las empresas más débiles deben pagar así un interés cada vez mayor sobre una deuda pública estadounidense cuya rentabilidad ya es elevada. Aunque los diferenciales permanecen en niveles históricamente bajos, su dirección se considera una primera señal de alerta. Si los tipos se mantienen altos y la brecha continúa aumentando, la presión financiera podría extenderse a un número creciente de compañías.
El petróleo añade otra fuente de incertidumbre. El Brent vuelve a cotizar por encima de los 100 dólares tras el aumento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, aunque las conversaciones siguen abiertas y un avance diplomático podría modificar rápidamente el escenario.
La tesis alcista depende de que el crédito aguante
El análisis mantiene una posición todavía favorable a la IA por tres razones: las inversiones continúan creciendo, OpenAI y Anthropic aún tienen pendiente su salida a bolsa y tanto Estados Unidos como China mantienen incentivos geopolíticos para no perder la carrera tecnológica. A ello se suma la expectativa de que la inteligencia artificial y la robótica impulsen con fuerza la productividad mundial.
La conclusión es condicional. Mientras la economía estadounidense conserve suficiente fortaleza y el mercado de crédito no sufra un deterioro severo, el ciclo inversor podría continuar y dar paso posteriormente a una recuperación del mercado alcista ligado a la IA. El aumento de las rentabilidades de los bonos, la evolución del petróleo y la ampliación de los diferenciales serán, en ese caso, los indicadores que determinen cuánto margen le queda a esa apuesta.











