La inflación PCE de Estados Unidos puede ofrecer este viernes una señal de alivio para los mercados. El índice, referencia preferida de la Reserva Federal, se publica a las 14:30 y llega después de varios indicios que han reducido la presión sobre los bonos: la rentabilidad del Treasury a diez años ha bajado hasta aproximadamente el 5,23%, frente al 5,29% del día anterior, mientras que la del bono a treinta años retrocede al 5,56% tras marcar un máximo de 24 años en el 5,62%.
El PCE subyacente concentra la atención
El componente más relevante será el PCE subyacente, que excluye los precios de la energía y los alimentos. Su evolución permitirá comprobar hasta qué punto el encarecimiento del petróleo está trasladándose al conjunto de la economía estadounidense.
El mercado espera un incremento mensual del 0,2% y una subida interanual del 3,3%. Si la cifra se ajusta a esas previsiones o queda por debajo, la Reserva Federal tendría más margen para aplazar nuevas subidas de tipos. Ese escenario reduciría parte de la presión sobre la renta variable, el oro y Bitcoin (BTC), aunque el dato no determinará por sí solo la política monetaria.
La publicación llega en un momento en el que empiezan a aparecer señales de desaceleración. La confianza del consumidor cayó esta semana hasta 81,9 puntos, su nivel más bajo desde 2014, y las vacantes de empleo descendieron a 7,08 millones. Estos datos no implican que Estados Unidos se dirija necesariamente hacia una recesión, pero muestran que el impacto de los elevados costes de financiación no es uniforme.
El mercado aún descuenta más endurecimiento monetario
Mientras algunos sectores, como el relacionado con la inteligencia artificial, mantienen un fuerte ritmo de actividad, el mercado inmobiliario, la construcción y los consumidores más expuestos a los tipos afrontan mayores dificultades. Esa divergencia complica el margen de actuación de la Reserva Federal si el crecimiento agregado sigue siendo sólido, pero la demanda pierde fuerza en áreas sensibles a la financiación.
Los mercados todavía descuentan subidas de tipos por un total aproximado de 96 puntos básicos hasta finales de 2027, una magnitud equivalente a casi cuatro incrementos de 25 puntos básicos. Sin embargo, el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, John Williams, pidió cautela y afirmó que no hay prisa por dar el siguiente paso.
Después de sus declaraciones, la probabilidad de una subida en octubre cayó desde alrededor del 70% hasta el 45%. Si otros responsables del banco central adoptan un tono similar, los inversores podrían retirar parte de las subidas que aún figuran en sus expectativas. El primer efecto se produciría en el mercado de bonos, con posibles repercusiones sobre el resto de los activos de riesgo.
El petróleo y Micron completan el cuadro
La presión energética también ofrece señales algo más favorables. El Brent con vencimiento en diciembre ronda los 96 dólares, mientras que las exportaciones de crudo de la región del Golfo se habrían recuperado hasta unos 23,3 millones de barriles diarios, aproximadamente el nivel de 2025. Una normalización de esos flujos aliviaría el impacto del petróleo sobre la inflación y las rentabilidades de la deuda.
La segunda referencia de la jornada llegará por la noche, con los resultados trimestrales de Micron. Sus acciones acumulan una subida superior al 280% este año, aunque el sector de los semiconductores vivió un tercer trimestre más débil. El mercado prestará atención a sus previsiones sobre la memoria de alto ancho de banda (HBM), los precios de las memorias y la demanda de los centros de datos.
Una confirmación de que la inversión en inteligencia artificial seguirá fuerte hasta 2027, combinada con una estabilización de los tipos y un petróleo menos tensionado, reforzaría el escenario que los mercados de acciones y Bitcoin esperan desde hace semanas.










