La economía estadounidense creó solo 29.000 empleos no agrícolas en septiembre, una cifra muy inferior a los entre 84.000 y 90.000 puestos que esperaban los economistas. La tasa de paro también se deterioró más de lo previsto, hasta el 4,2%, frente al 4,1% anticipado. El informe enfría las expectativas de nuevas subidas de tipos de la Reserva Federal y ofrece, en principio, cierto alivio a Bitcoin, la bolsa y el mercado de bonos.
El mercado laboral pierde impulso
El desglose de los datos refuerza la lectura de debilidad. El sector privado sumó apenas 46.000 empleos en septiembre, mientras que las administraciones públicas destruyeron 17.000 puestos. El crecimiento de los salarios también se moderó: aumentaron un 0,13% mensual y un 3,02% interanual.
Además, las cifras de los meses anteriores fueron revisadas a la baja. La creación de empleo de agosto pasó de 162.000 a 133.000 puestos. En julio, el dato revisado refleja una pérdida de 10.000 empleos. En conjunto, las revisiones restaron 60.000 puestos a las cifras publicadas anteriormente.
Por tanto, la desaceleración no se limita al último dato mensual. El mercado laboral estadounidense ya venía mostrando un comportamiento menos sólido del que sugerían las primeras estimaciones, y el informe de septiembre acentúa esa tendencia.
La Fed afronta un margen más estrecho
La debilidad del empleo complica el escenario para la Reserva Federal. El banco central volvió a subir los tipos en septiembre y dejó abierta la posibilidad de aplicar otro incremento antes de que termine el año. Sin embargo, el mercado ya asignaba el viernes por la mañana una probabilidad cercana al 72% a que la institución mantuviera los tipos sin cambios en su reunión del 27 y 28 de octubre.
Tras conocerse unos datos peores de lo esperado, el margen para otra subida se reduce todavía más. El debate puede desplazarse así desde la posibilidad de un nuevo incremento hacia el tiempo durante el que la Fed mantendrá los tipos en su nivel actual.
La evolución de los salarios añade otro elemento relevante. Una menor presión salarial puede contribuir a moderar las tensiones inflacionistas y dar margen al banco central para mantener una postura menos restrictiva, aunque el informe por sí solo no determina sus próximas decisiones.
El alivio para los activos de riesgo tiene límites
El dato también llega en un momento delicado para la deuda estadounidense. La rentabilidad del bono a diez años alcanzó el jueves el 5,34%, su nivel más alto desde 2002. Si el enfriamiento del empleo reduce las expectativas de nuevas subidas de tipos, las rentabilidades de los bonos podrían moderarse y aliviar la presión sobre el mercado de deuda.
Ese escenario suele ofrecer respaldo inicial a los activos de riesgo, entre ellos las acciones y las criptomonedas. Unos tipos menos elevados reducen la presión financiera y pueden mejorar el atractivo relativo de estos mercados. Pero la lectura no es automáticamente positiva.
Los inversores buscan un enfriamiento suficiente para limitar nuevas subidas de tipos, pero no una desaceleración tan intensa que alimente el temor a un deterioro de la economía. Con solo 29.000 empleos creados en septiembre y una revisión de julio que muestra destrucción de puestos de trabajo, ese equilibrio resulta más difícil de mantener. La reacción de Bitcoin y la bolsa dependerá, por tanto, de qué factor termine pesando más: el alivio por unas expectativas de tipos más bajas o la preocupación por la pérdida de impulso de la economía estadounidense.










