Las acciones de Nike se desplomaban más de un 10% este viernes antes de la apertura de Wall Street, después de que la compañía presentara unas ventas inferiores a las esperadas, unas perspectivas débiles para los próximos años y un nuevo plan de reducción de costes que incluye más recortes de empleo. La caída profundiza el deterioro bursátil de la marca, cuyos títulos acumulan una pérdida cercana al 45% desde principios de año.
China vuelve a lastrar los resultados de Nike
La compañía comunicó el jueves que los ingresos de su primer trimestre fiscal, cuyo calendario no coincide con el año natural, descendieron un 4%, hasta los 11.200 millones de dólares. El retroceso fue especialmente acusado en la región de Gran China, mientras que el crecimiento registrado en Norteamérica solo logró compensar parte de esa debilidad.
El beneficio neto también se redujo. Nike ganó 712 millones de dólares, frente a los 727 millones obtenidos un año antes. El deterioro de las ventas y la falta de visibilidad sobre la recuperación de algunas áreas aumentaron la presión sobre la dirección, en un momento en el que la compañía trata de reactivar una marca que atraviesa dificultades en varios de sus principales mercados y categorías.
El consejero delegado, Elliott Hill, reconoció que todavía queda trabajo por hacer. El directivo situó entre las prioridades a Nike Sportswear, Jordan Brand y el negocio en Gran China, y señaló que la empresa está aplicando medidas específicas para reforzar estas áreas a largo plazo.
Una previsión de ingresos que decepciona al mercado
La reacción negativa de los inversores se explica también por las previsiones para los próximos ejercicios. Nike espera que sus ingresos caigan en 2027 a una tasa porcentual de un solo dígito, cercana al 10%. La orientación quedó por debajo de las expectativas del mercado y añadió dudas sobre el ritmo al que la compañía podrá recuperar el crecimiento.
Para hacer frente a la presión, Nike pondrá en marcha un nuevo modelo operativo denominado Pace. El programa pretende generar unos ahorros de 2.500 millones de dólares en costes hasta 2031. La reorganización contempla modernizar la cadena de suministro mundial, dividir la actividad en tres regiones geográficas, simplificar la estructura corporativa y abrir un nuevo campus en India.
El plan también tendrá consecuencias para la plantilla. La empresa prevé eliminar nuevos puestos de trabajo a partir de 2027, aunque todavía no ha precisado cuántos empleos se verán afectados. Hill reconoció la incertidumbre que generan estas decisiones y explicó que la determinación sobre los puestos afectados se tomará a partir de ese año.
Citi espera un efecto limitado del plan hasta 2029
No es la primera reducción de plantilla anunciada por Nike este año. En enero desaparecieron 775 puestos en centros de distribución de Estados Unidos y en abril se produjo otro ajuste que afectó a unos 1.400 trabajadores, principalmente en el área tecnológica.
Los analistas de Citi mantienen una recomendación neutral sobre las acciones. Según el banco, las perspectivas de ingresos han quedado por debajo de lo que esperaba el mercado y la evolución de Nike depende cada vez más de que el ahorro de costes compense la presión sobre Sportswear, Jordan y China.
Citi considera que el programa Pace probablemente no tendrá un impacto significativo en los resultados hasta alrededor de 2029. Nike tiene previsto ofrecer más detalles sobre sus previsiones para los próximos cinco años en una futura jornada para inversores. El banco no descarta que la compañía pueda superar sus proyecciones actuales, aunque por ahora aprecia pocos elementos para que el mercado valore Nike por encima de competidores con un crecimiento más rápido.










