Las reservas bancarias depositadas en la Reserva Federal cayeron en 88.236 millones de dólares entre el 23 y el 30 de septiembre, según los saldos observados los miércoles. El dato, sin embargo, no demuestra por sí solo que se produjera un shock de liquidez en Bitcoin. La media semanal de reservas avanzó en sentido contrario, mientras que el coste de la financiación garantizada con deuda del Tesoro se mantuvo dentro de un rango reciente.
La diferencia es relevante porque cada métrica describe una parte distinta del sistema financiero. El saldo del 30 de septiembre refleja la posición de cierre de trimestre; la media semanal recoge el nivel promedio de varios días. Confundir ambas referencias puede convertir una misma semana en dos señales de mercado opuestas.
Dos lecturas distintas de las reservas
Los datos del informe H.4.1 de la Reserva Federal muestran que el saldo de reservas pasó de 2,969922 billones de dólares el 23 de septiembre a 2,881686 billones el 30 de septiembre. La caída fue de 88.236 millones. En cambio, la media correspondiente a las semanas terminadas en esas fechas subió de 2,930193 a 2,948090 billones, un aumento de 17.897 millones.
Un descenso en la observación final puede coexistir con un incremento de la media porque ambas cifras cubren ventanas temporales diferentes. La primera captura una fotografía concreta del cierre de trimestre; la segunda suaviza los movimientos diarios de toda la semana. Ninguna de las dos permite reconstruir por completo la trayectoria diaria ni determinar cuánto tiempo persistirá la posición del último día.
La cuenta del Tesoro en la Reserva Federal ilustra el mismo problema. Su saldo del miércoles aumentó en 36.729 millones, hasta 984.046 millones de dólares, mientras que su media semanal bajó en 28.410 millones, hasta 948.674 millones. Combinar la caída de las reservas del miércoles con la disminución media de la cuenta del Tesoro mezclaría periodos distintos y podría distorsionar la explicación del movimiento de liquidez.
El descenso se explica por otros componentes del balance
La contabilidad de la Reserva Federal ofrece un puente entre ambas observaciones. Los factores que aportan reservas disminuyeron en 4.650 millones de dólares, mientras que los elementos que absorben fondos fuera de los saldos de reservas aumentaron en 83.586 millones. La suma de ambos movimientos permite cuadrar el descenso de 88.236 millones.
La cuenta del Tesoro fue uno de los principales elementos de absorción. También aumentaron en 41.158 millones las operaciones repo inversas, hasta 361.883 millones. Pero la mayor parte de ese importe correspondía a cuentas oficiales extranjeras e internacionales: su saldo creció en 30.080 millones, hasta 350.344 millones. La categoría de “otros” aumentó en 11.078 millones, hasta 11.539 millones.
Por tanto, no sería correcto tratar los 361.883 millones como uso doméstico de esta facilidad de financiación. La distinción también afecta a los gráficos que restan una serie de repos inversos domésticos de los activos de la Reserva Federal, ya que no representan todos los pasivos que cambiaron en el informe.
Otros movimientos fueron menores: el efectivo en circulación aumentó en 373 millones, los depósitos distintos de las reservas crecieron en 3.001 millones y otros pasivos y capital avanzaron en 2.317 millones. En el lado de los factores que aportan reservas, los valores adquiridos directamente descendieron en 6.491 millones, parcialmente compensados por un aumento de 1.199 millones en acuerdos repo y de 2.493 millones en préstamos.
La financiación garantizada no confirma un episodio de estrés
El coste de la financiación overnight garantizada con bonos del Tesoro, medido por SOFR, se situó el 30 de septiembre en el 3,90%, el mismo nivel que el tipo aplicado por la Reserva Federal a las reservas, conocido como IORB. Las cinco últimas observaciones se movieron entre el 3,88% y el 3,90%. El percentil 99 quedó en el 3,99%, sobre un volumen de operaciones subyacente de 3,230 billones de dólares.
La mediana subió desde el 3,88% del día anterior, pero coincidió con la registrada el 25 y el 28 de septiembre. Eso apunta a un movimiento limitado en la parte central del mercado, aunque no descarta tensiones entre determinados prestatarios o segmentos con un acceso menos favorable a la liquidez.
La Reserva Federal informó además de 1.200 millones de dólares en acuerdos repo pendientes el 30 de septiembre. El saldo pendiente y el importe de una operación diaria son magnitudes diferentes, aunque en este caso coincidieran. El 1 de octubre, el uso doméstico de repos inversos cayó de 11.539 millones a 350 millones, lo que sugiere que ese aumento se deshizo con rapidez, pero no demuestra un rebote agregado de las reservas ni un movimiento equivalente en las cuentas oficiales extranjeras.
Para vincular estos movimientos con Bitcoin harían falta pruebas adicionales: costes de financiación elevados durante varias observaciones, un uso persistente de las facilidades de la Reserva Federal y datos directos sobre financiación en exchanges, futuros, profundidad de mercado o posicionamiento. Con las cifras disponibles, puede afirmarse que el saldo semanal y el saldo final ofrecieron señales distintas y que la caída se reconcilia con otros cambios del balance. No basta, por sí sola, para confirmar un shock de liquidez en Bitcoin.












