Blast cerrará su red Layer 2 de Ethereum después de algo más de dos años de actividad, tras concluir que los ingresos generados por la cadena ya no cubren sus costes operativos. El valor total bloqueado (TVL) ha caído desde un máximo aproximado de 2.200 millones de dólares en junio de 2024 hasta unos 32 millones, una contracción cercana al 98%.
El equipo de Blast comunicó que no existe una vía creíble para alcanzar una operación económicamente sostenible en las condiciones actuales. La red, que durante su etapa inicial atrajo grandes volúmenes de capital mediante incentivos y expectativas de crecimiento, se enfrenta ahora a una actividad reducida y a unos ingresos marginales.
El TVL y los ingresos se desploman
Blast consiguió captar más de 1.100 millones de dólares antes incluso de que la red estuviera completamente operativa. El interés inicial permitió que el TVL alcanzara aproximadamente 2.200 millones de dólares en junio de 2024, según los datos citados en los informes sobre el cierre.
Ese capital, sin embargo, no se mantuvo en la cadena. Los datos de DeFiLlama sitúan actualmente el TVL alrededor de los 31,65 millones de dólares. La caída refleja la velocidad con la que puede desaparecer la liquidez de una red cuando los incentivos dejan de atraer fondos y la actividad orgánica no compensa esa salida.
La evolución de los ingresos muestra el mismo deterioro. Blast llegó a generar alrededor de 3,5 millones de dólares en junio de 2024, coincidiendo con su periodo de mayor actividad. En el periodo más reciente recogido en el reporte, los ingresos mensuales se habían reducido a 1.793 dólares. La cadena registra además un volumen semanal en exchanges descentralizados de decenas de miles de dólares y unos ingresos diarios muy bajos frente a los de su etapa de expansión.
El mantenimiento de una Layer 2 exige asumir costes de infraestructura, desarrollo, operación y seguridad. Cuando disminuyen las transacciones y el uso de las aplicaciones, las comisiones dejan de proporcionar una base suficiente para sostener esos gastos. Esa es, según Blast, la razón principal de la decisión.
Los usuarios tendrán que retirar sus activos
Blast ha fijado el 26 de octubre de 2026 como fecha límite para que los usuarios retiren sus fondos mediante la interfaz habitual de la red y los trasladen a Ethereum. Hasta entonces, el proceso seguirá realizándose a través del mecanismo de retiro estándar.
Después de esa fecha, los activos no desaparecerán automáticamente, pero el procedimiento será más técnico. Los usuarios deberán interactuar directamente con los contratos del puente de Blast en Ethereum. El equipo ha indicado que publicará instrucciones para completar esas operaciones.
El anuncio también tuvo un reflejo en el token nativo BLAST, que cayó alrededor de un 19% después de conocerse el cierre. Según el reporte de CoinDesk citado en la fuente, el activo se encontraba aproximadamente un 98% por debajo de su precio de lanzamiento. DeFiLlama registraba además una capitalización de mercado cercana a los 24 millones de dólares en el momento de la consulta.
Más competencia para las Layer 2 independientes
El caso de Blast se produce en un mercado de Layer 2 de Ethereum cada vez más competitivo. La expansión del número de redes ha permitido ofrecer menores costes de transacción y entornos específicos para aplicaciones, pero también ha multiplicado la necesidad de atraer usuarios, desarrolladores y actividad económica de forma sostenida.
La entrada de grandes plataformas añade presión a los proyectos que deben construir su distribución desde cero. Coinbase opera Base, una Layer 2 desarrollada sobre OP Stack y respaldada por su propia base de usuarios, liquidez y ecosistema de productos. Robinhood, por su parte, lanzó Robinhood Chain, una Layer 2 construida con tecnología de Arbitrum, cuyo testnet público comenzó en febrero de 2026 y que llegó a mainnet el 1 de julio del mismo año.
El cierre de Blast no implica que el modelo de las Layer 2 haya dejado de funcionar. Sí muestra, en cambio, que reunir capital durante una fase especulativa no garantiza una actividad suficiente cuando desaparecen los incentivos. La cuestión decisiva para estas redes es si pueden generar ingresos recurrentes capaces de pagar su propia operación a largo plazo.











