Las stablecoins permiten mover dólares casi al instante y durante las 24 horas del día, pero esa ventaja operativa puede convertirse en un factor de aceleración en una crisis financiera. Una pérdida de confianza en un emisor, un problema bancario o la ruptura de la paridad con el dólar podría desencadenar salidas de capital en cuestión de horas, frente al ritmo más gradual de muchas fugas de depósitos tradicionales.
Dos velocidades para una misma transformación
Anthony Vassallo, director del área de criptoactivos de Silicon Valley Bank, distingue dos dinámicas. La primera es lenta: hogares y empresas sustituyen progresivamente su moneda local o sus depósitos bancarios por dólares digitales. Ese proceso puede prolongarse durante meses o años y reducir la eficacia de la política monetaria, al disminuir la demanda de moneda nacional y el volumen de depósitos en los bancos.
La segunda velocidad es mucho más rápida. Si surgen dudas sobre las reservas de una stablecoin, la solvencia de su emisor o la capacidad de mantener la paridad, los usuarios pueden solicitar el canje de grandes cantidades prácticamente de inmediato. La negociación continua de estos activos, también durante los fines de semana, contrasta con unos sistemas bancarios que todavía dependen en buena medida de horarios y circuitos operativos tradicionales.
El episodio de USD Coin (USDC) en marzo de 2023 ofreció un anticipo de ese riesgo. La stablecoin perdió temporalmente su paridad con el dólar después de que Circle comunicara que mantenía 3.300 millones de dólares de sus reservas en Silicon Valley Bank, entonces quebrado. La tensión remitió cuando las autoridades estadounidenses garantizaron los depósitos bancarios.
El vínculo entre stablecoins y depósitos bancarios
El Banco Central Europeo ya había advertido de la conexión. Muchos emisores mantienen parte de sus reservas en depósitos bancarios. En un escenario de reembolsos masivos, tendrían que retirar grandes sumas en un periodo muy corto. El movimiento podría producirse en ambas direcciones: los clientes sacarían dinero de sus cuentas para comprar stablecoins y, posteriormente, los canjes devolverían esos fondos al sistema bancario a través de los usuarios.
El riesgo también afecta a países con monedas débiles. Un estudio del Banco de Pagos Internacionales (BPI), que analiza 130 economías, concluye que el uso de stablecoins y de divisas extranjeras aumenta durante las crisis cambiarias, bancarias y de deuda. Estos activos parecen, además, menos sensibles a los controles de capital convencionales.
Argentina, Nigeria y Turquía aparecen como ejemplos de mercados donde ha crecido la demanda de dólares digitales. Un informe de Sphere y Silicon Valley Bank indicó que las stablecoins suponían el 94% de las criptomonedas compradas con pesos en Argentina. En Turquía, la conversión de liras a stablecoins alcanzó unos 38.000 millones de dólares en un año. Para Arnold Lee, consejero delegado de Sphere Labs, la adopción está estrechamente ligada al dólar estadounidense.
El BPI también ha señalado que una demanda intensa de stablecoins vinculadas al dólar puede presionar a las monedas locales y encarecer la obtención de dólares en los mercados de divisas. A principios de 2025, según la fuente, los ciudadanos colombianos recurrieron a dólares digitales durante un conflicto diplomático con Estados Unidos, mientras bancos y plataformas de intercambio permanecían cerrados.
MiCA intenta contener el riesgo sin eliminarlo
Europa trata de limitar estas tensiones mediante el Reglamento sobre los Mercados de Criptoactivos (MiCA). La norma exige que los emisores mantengan una parte de las reservas en bancos: al menos el 30% para las stablecoins ordinarias y hasta el 60% en determinados activos de gran tamaño.
La fórmula genera debate. El Sistema Europeo de Bancos Centrales ha planteado prestar más atención a las necesidades de liquidez de cada emisor, en lugar de aplicar únicamente porcentajes fijos. Desde el sector, Paolo Ardoino, consejero delegado de Tether, advirtió en 2024 de que esa dependencia adicional de los bancos comerciales podría introducir nuevos riesgos.
El crecimiento de las stablecoins tampoco implica la desaparición de la banca. Pankaj Bengani, cofundador de MELD, sostiene que las empresas las utilizan cada vez más para pagos internacionales y suelen convertirlas rápidamente en moneda tradicional. Las entidades bancarias siguen siendo necesarias para la custodia, la liquidez, el cumplimiento normativo, las reservas y los pagos locales. La principal presión podría concentrarse, por tanto, en los intermediarios de los pagos transfronterizos, mientras la conexión entre ambos sistemas financieros se vuelve más estrecha y veloz.







