La subida del petróleo tiene una relación mucho más débil con la evolución de Bitcoin de lo que sugieren algunos análisis de mercado. Los datos de los últimos cinco años muestran que las variaciones del crudo y de la criptomoneda apenas han mantenido una correlación clara en plazos diarios, semanales o mensuales.
El petróleo y Bitcoin no suelen moverse al mismo tiempo
La evolución reciente de ambos activos ofrece una muestra de esa falta de conexión directa. En los últimos doce meses, el precio del petróleo estadounidense WTI aumentó alrededor de un 40%, mientras que Bitcoin cayó un 25% durante el mismo periodo. Además, la mayor parte del descenso de BTC se produjo antes de que el crudo comenzara a encarecerse con fuerza.
El comportamiento de Bitcoin durante las seis mayores subidas del petróleo registradas en los últimos cinco años apunta en la misma dirección. La criptomoneda avanzó en tres de esos episodios y retrocedió en los otros tres. El resultado no permite establecer un patrón consistente entre un fuerte incremento del precio del crudo y la dirección posterior de BTC.
La conclusión también coincide con un estudio de Binance Research basado en diez años de datos. Según ese análisis, solo entre 2020 y 2022 se observó una correlación positiva clara entre ambos mercados. Los investigadores atribuyeron ese periodo, principalmente, a la política monetaria extraordinariamente expansiva, que favoreció tanto al petróleo como a Bitcoin.
El vínculo principal pasa por la inflación
Que la relación directa sea limitada no significa que el petróleo carezca de influencia sobre Bitcoin. El canal más relevante es indirecto y pasa por la inflación y las decisiones de los bancos centrales.
Cuando el crudo se encarece, pueden aumentar también los costes de transporte y producción. Esa presión puede prolongar los niveles elevados de inflación y llevar a las autoridades monetarias a mantener los tipos de interés altos durante más tiempo o, llegado el caso, a subirlos de nuevo.
Un entorno de tipos más elevados suele reducir el atractivo relativo de los activos de riesgo. Los bonos y los depósitos bancarios pueden ofrecer una rentabilidad comparativamente mayor, mientras que el crédito se encarece. Bajo esas condiciones, la liquidez disponible para los mercados financieros puede verse afectada y la percepción de los inversores sobre Bitcoin puede cambiar.
El crudo no explica por sí solo los movimientos de BTC
La subida del petróleo puede formar parte del contexto que influye en Bitcoin, pero no determina por sí misma su cotización. Por eso, atribuir una caída de la criptomoneda exclusivamente al encarecimiento del crudo simplifica en exceso la dinámica del mercado.
Entre los factores que pueden tener un peso mayor figuran las entradas y salidas de capital de los fondos cotizados de Bitcoin, el comportamiento de los inversores a largo plazo, la liquidez disponible en los mercados financieros y la política monetaria de los bancos centrales.
Los datos de correlación no eliminan la posibilidad de que ambos activos reaccionen ocasionalmente ante un mismo acontecimiento. Sí sugieren, en cambio, que la evolución del petróleo ofrece por sí sola una señal poco fiable sobre el rumbo de Bitcoin. El efecto del crudo se transmite sobre todo a través de las condiciones macroeconómicas que pueden alterar el apetito por el riesgo.









