Bitso procesó el 14,7% del volumen de remesas enviado desde Estados Unidos a México entre enero y agosto de 2026, según Felipe Vallejo, director general de Bitso México, en declaraciones publicadas por Expansión el 2 de octubre. La plataforma elevó así su participación frente a 2024, cuando superaba el 10%.
Un mercado de US$41.802 millones
Durante los ocho primeros meses de 2026, México recibió US$41.802 millones en remesas, de acuerdo con los datos del Banco de México (Banxico). La cifra representa un aumento del 2,2% respecto al mismo periodo del año anterior.
La práctica totalidad de esos fondos, US$41.447 millones —el 99,1% del total—, llegó mediante transferencias electrónicas. Si el 14,7% comunicado por Bitso se aplicara sobre el volumen total registrado por el banco central, por la infraestructura de la compañía habrían pasado aproximadamente US$6.100 millones entre enero y agosto.
Ese importe es una estimación elaborada a partir de los datos de Banxico. Bitso no ha publicado una cifra en dólares ni ha precisado si calcula su cuota sobre la misma base utilizada por el banco central. Tampoco ha aclarado si el porcentaje corresponde al valor de las remesas o al número de operaciones.
La infraestructura que queda fuera de la vista del usuario
El papel de Bitso no suele ser visible para la persona que envía o recibe el dinero. La compañía opera principalmente como proveedor de infraestructura para empresas a través de Bitso Business, su división orientada a pagos transfronterizos, operaciones mediante SPEI e inversión en criptoactivos y acciones.
Para el beneficiario en México, el resultado es convencional: recibe pesos en su cuenta bancaria. La diferencia está en el recorrido que sigue el dinero antes de llegar a destino. Durante parte del proceso puede utilizarse un activo digital, aunque esa capa tecnológica no aparezca en la experiencia cotidiana del usuario.
“Si bien para muchas personas que reciben una remesa la tecnología puede parecerles invisible, lo importante es que les permite que su dinero llegue de manera más eficiente, rápida y segura”, afirmó Vallejo a Expansión.
El uso de stablecoins para liquidar pagos
En términos generales, el esquema basado en stablecoins comienza cuando la empresa de remesas recibe los dólares en Estados Unidos. Después los convierte en una criptomoneda vinculada al valor del dólar y la envía mediante una red blockchain. En México, el proveedor convierte esos activos digitales a pesos y deposita el importe en la cuenta del receptor a través de SPEI.
Para las empresas, una de las ventajas de este modelo es la posibilidad de liquidar fondos en cualquier momento, sin quedar sujetas a los horarios de la banca corresponsal. Bitso, sin embargo, no ha detallado qué stablecoins utiliza ni con qué compañías de remesas trabaja.
La evolución de su cuota apunta, según la lectura de Criptoinforme, a que el uso de los activos digitales en Latinoamérica está avanzando como infraestructura de pagos antes que como producto de inversión. El dato de Bitso también se encuadra en una tendencia regional en la que las stablecoins comienzan a incorporarse a servicios financieros, como la tarjeta para gastar dólares digitales lanzada por MoneyGram en Colombia.
El siguiente dato relevante serán las remesas de septiembre que publique Banxico, previsiblemente a comienzos de noviembre. También queda por precisar cómo mide Bitso ese 14,7% y qué volumen exacto representa dentro de sus operaciones.











