Las empresas europeas de criptomonedas están aumentando su apuesta por las stablecoins vinculadas al dólar, pese a las advertencias del Banco Central Europeo (BCE) sobre el impacto que estos activos pueden tener en la posición internacional del euro. La alemana AllUnity es una de las compañías que intenta aprovechar esta demanda con USDAU, un nuevo dólar digital dirigido a operaciones internacionales.
El movimiento refleja una contradicción en la estrategia europea. Mientras las instituciones buscan reforzar el papel global de la moneda única y reducir la dependencia del dólar estadounidense, las empresas del continente recurren cada vez más a activos digitales denominados en dólares para facilitar sus negocios fuera de Europa.
El dólar sigue funcionando como moneda de enlace
Alexander Höptner, consejero delegado de AllUnity, atribuye esta tendencia al peso que mantiene el dólar en el comercio mundial. Las compañías europeas que operan en otros países no siempre pueden resolver sus necesidades únicamente con euros digitales, ya que la divisa estadounidense continúa actuando como referencia tanto en las transacciones internacionales como en los mercados de divisas.
En ese contexto, las stablecoins ofrecen una herramienta para mover fondos entre países con mayor rapidez y sin depender de los horarios habituales de la banca. Estos activos digitales buscan mantener un valor vinculado a una moneda tradicional, como el dólar o el euro, y pueden utilizarse para pagos y transferencias internacionales.
La demanda no se limita a AllUnity. James Bennett, consejero delegado de Stable Mint, también señala que las empresas están reclamando principalmente stablecoins ligadas al dólar. A su juicio, Europa tiene dificultades para frenar una tendencia que responde a las necesidades prácticas de compañías que comercian en mercados internacionales.
Los emisores europeos aún están lejos de los líderes
Varias empresas europeas han comenzado a desarrollar sus propios dólares digitales. Además de AllUnity y Stable Mint, el banco francés Société Générale figura entre las entidades que han lanzado productos de este tipo. Sin embargo, el tamaño de estas iniciativas continúa siendo reducido en comparación con los principales emisores del mercado.
Según los datos citados de CoinGecko, USDSM y USDCV cuentan con una capitalización cercana a los 13 millones de dólares cada una. La diferencia con los líderes globales es amplia: Tether (USDT) alcanza unos 184.000 millones de dólares, mientras que USDC, emitida por Circle, ronda los 74.000 millones.
Estas cifras muestran que la oferta europea de stablecoins vinculadas al dólar todavía tiene una presencia limitada. El negocio sigue concentrado en un grupo reducido de emisores con una escala muy superior, lo que dificulta que los nuevos proyectos europeos alteren de inmediato el equilibrio del mercado.
La regulación, en el centro del debate europeo
La expansión de los dólares digitales plantea un dilema para las autoridades europeas. Al BCE le preocupa que estas monedas refuercen aún más la influencia internacional de Estados Unidos y debiliten los esfuerzos para consolidar el papel del euro. Al mismo tiempo, las compañías que necesitan dólares para sus operaciones internacionales tienen pocos incentivos para abandonar una unidad de cuenta ampliamente aceptada.
La discusión se desplaza así al terreno regulatorio. Europa deberá determinar qué stablecoins denominadas en dólares pueden operar en su mercado y qué condiciones tendrán que cumplir sus emisores. El desafío consiste en compatibilizar la supervisión de estos activos con el objetivo de impulsar el euro en un ecosistema digital donde, por ahora, las necesidades comerciales siguen favoreciendo al dólar.










