Los mercados de criptomonedas están llevando la negociación de acciones más allá del horario de Wall Street. Paragon ha lanzado en Hyperliquid un contrato de futuros perpetuos vinculado a un índice estadounidense de semiconductores, lo que permite tomar posiciones apalancadas sobre compañías como Nvidia, Broadcom y AMD cuando sus acciones ya no cotizan en la sesión ordinaria.
El producto utiliza una versión ampliada del índice de semiconductores de MarketVector, seguido por el fondo cotizado SMH de VanEck, y una referencia de precios proporcionada por Pyth. Paragon asegura que ha puesto en marcha 29 mercados y que ha procesado cerca de 500 millones de dólares en volumen desde abril de 2026. La compañía no ha detallado qué parte de esa actividad corresponde al contrato sobre semiconductores.
Un perpetuo sobre acciones, pero sin acciones
El funcionamiento es similar al de los contratos perpetuos habituales en el mercado cripto. El operador puede apostar por la subida o la bajada de un activo sin comprar sus títulos y mantener la posición mientras disponga de garantías suficientes. A diferencia de un futuro convencional, el contrato no tiene fecha de vencimiento. Los pagos periódicos de financiación ayudan a mantener su precio próximo al de la referencia.
La diferencia fundamental está en el activo subyacente. Bitcoin cotiza de forma continua en numerosos mercados, por lo que los operadores pueden comparar el precio de un perpetuo con transacciones reales en distintos intercambios. En el caso de un índice de semiconductores, las compañías que lo integran siguen vinculadas a bolsas con horarios concretos. Algunas acciones pueden negociarse antes de la apertura, después del cierre o en servicios nocturnos, pero no todas cuentan con la misma liquidez ni con una profundidad comparable a la de la sesión regular.
El índice ampliado intenta cubrir ese vacío utilizando los precios disponibles fuera del horario habitual. Sin embargo, sus datos de entrada, las reglas para precios desactualizados y los mecanismos alternativos dependen de la metodología aplicada. La información disponible no permite establecer de forma independiente cómo resuelve exactamente MarketVector-Pyth los casos de acciones sin negociación o con poca actividad.
El riesgo de operar contra un mercado que está cerrado
Cuando la bolsa permanece cerrada, el precio del perpetuo puede convertirse en la principal expresión negociable de una expectativa sobre el sector. Un anuncio de resultados de Nvidia, por ejemplo, puede cambiar la valoración que los inversores hacen de la compañía durante la noche. Algunos operadores comprarán exposición al índice si creen que la reacción está justificada; otros venderán si consideran excesivo el entusiasmo.
El problema aparece cuando el contrato se separa de los activos que pretende replicar. Durante la sesión ordinaria, un operador profesional puede vender un derivado que considere caro y comprar las acciones subyacentes o un fondo relacionado para intentar capturar la diferencia. De noche, esa cobertura resulta más difícil: quizá no pueda adquirir todos los títulos en la cantidad necesaria y un fondo cotizado o los futuros del Nasdaq solo compensen una parte de la exposición.
En esas condiciones, una prima del 4% sobre el índice podría persistir o incluso ampliarse, porque los participantes capaces de arbitrarla no pueden cerrar con seguridad la operación contraria. El precio reflejaría tanto las expectativas sobre la apertura del día siguiente como la escasez de operadores dispuestos a asumir riesgo mientras el mercado principal está cerrado.
El apalancamiento puede impedir esperar a la apertura
La fuente plantea el caso de un operador que deposita 2.000 dólares y abre una posición larga de 10.000 dólares con un apalancamiento de cinco veces. Un movimiento del 1% en el contrato supondría aproximadamente un 5% de ganancia o pérdida sobre la garantía inicial, antes de comisiones y pagos de financiación.
Aunque la previsión sobre la apertura de las acciones sea correcta, el perpetuo podría caer durante la noche por el cierre de posiciones apalancadas, la retirada de los proveedores de liquidez o la falta de compradores. Una caída del 15% dejaría 500 dólares de la garantía inicial, antes de costes. La liquidación dependería del margen de mantenimiento, del precio utilizado para calcular el riesgo y de las reglas del mercado. Si se produce, el operador no puede esperar a que la bolsa abra para comprobar si su tesis era acertada.
Hyperliquid señala que los precios de referencia se emplean para calcular márgenes y liquidaciones, mientras que los oráculos aportan información externa. El marco HIP-3 permite a los operadores independientes definir contratos, suministrar precios de oráculo y establecer límites de apalancamiento. El precio de negociación, el valor externo del índice y el precio utilizado para determinar la liquidación no tienen por qué coincidir.
Cuando comience la sesión regular de Estados Unidos, a las 9:30 de la mañana, el índice podrá contrastarse con un mercado más profundo y con operaciones reales sobre sus componentes. Para entonces, sin embargo, algunas posiciones ya podrían haber sido reducidas o liquidadas y se habrían intercambiado pagos de financiación. Que el perpetuo y el índice converjan después no revierte necesariamente las pérdidas generadas durante la noche.











