El precio mayorista del gas en Europa superó brevemente los 87 euros por megavatio hora el miércoles, su nivel más alto desde la crisis energética posterior a la invasión rusa de Ucrania. El repunte llega cuando comienza la temporada de calefacción y los Países Bajos afrontan el invierno con unas reservas sensiblemente inferiores a las de años anteriores.
La tensión en Oriente Próximo vuelve a sacudir el mercado
En febrero, el gas europeo cotizaba en torno a 30 euros por megavatio hora. Desde entonces, el precio casi se ha triplicado, impulsado principalmente por la incertidumbre sobre el suministro energético desde Oriente Próximo.
Según la información de referencia, los ataques de Estados Unidos contra Irán han alterado el suministro de la región, mientras que las acciones iraníes y de los hutíes de Yemen han afectado a refinerías e infraestructuras vinculadas al gas natural licuado (GNL). El mercado también vigila el suministro procedente de Catar y el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz.
El precio ya había alcanzado los 82 euros por megavatio hora en septiembre, antes de retroceder temporalmente tras la reducción de los combates en torno al golfo Pérsico. La tregua duró poco. Desde principios de octubre, nuevos ataques de los hutíes han reavivado la presión sobre las cotizaciones.
Europa depende cada vez más del GNL estadounidense, pero debe competir con otros países que también buscan proveedores alternativos. Esa competencia añade tensión a un mercado especialmente sensible a cualquier interrupción de las exportaciones o del transporte marítimo.
Los Países Bajos llegan al invierno con menos margen
El nivel de almacenamiento neerlandés era del 62,9% de la capacidad el 12 de octubre, según los datos recopilados por el comparador Independer. En la misma fecha del año anterior alcanzaba el 71,9%, mientras que en 2024 se situaba en el 92,1%.
La menor cobertura responde en parte a una decisión de las autoridades. El 11 de septiembre, los Países Bajos redujeron del 74% al 64% su objetivo de llenado de los depósitos. La Comisión Europea había recomendado a los Estados miembros almacenar menos gas para evitar que una demanda elevada ejerciera una presión adicional sobre los precios.
Independer calcula que, con un invierno similar al de 2024, las reservas actuales se agotarían el 12 de febrero si no llegaran nuevos suministros. Con unas condiciones parecidas a las de 2025, durarían hasta el 19 de marzo. Estas estimaciones no implican que el país vaya a quedarse sin gas: los Países Bajos continúan recibiéndolo desde Noruega por gasoducto y mediante buques de GNL, principalmente procedentes de Estados Unidos. Sin embargo, el menor nivel de almacenamiento aumenta su exposición a las perturbaciones internacionales.
El encarecimiento empieza a llegar a los hogares
La subida del mercado mayorista ya comienza a reflejarse en las ofertas de las comercializadoras. De acuerdo con Energievergelijk.nl, Eneco, Oxxio y Vandebron elevaron el martes las tarifas de sus contratos de energía a precio fijo. Los nuevos clientes de Eneco que contratan una tarifa de gas a tres años pagan 1,656 euros por metro cúbico.
Para Eneco y Oxxio fue la segunda subida en tres días. Eneco elevó al mismo tiempo su descuento de bienvenida hasta 450 euros, aunque se trata de una bonificación puntual frente a una tarifa de gas más alta durante tres años.
Los clientes con contratos fijos vigentes mantienen por ahora el precio pactado hasta el vencimiento. Quienes tienen tarifas variables pueden notar el aumento en la próxima revisión, prevista por muchas compañías para el 1 de enero. Los hogares cuyos contratos fijos terminan próximamente son los más expuestos a un incremento significativo.
Los comparadores anticipan que el gas será más caro en los próximos meses, aunque la magnitud dependerá de la evolución de la guerra y de las temperaturas. El Gobierno neerlandés destinó a principios de año 950 millones de euros a medidas energéticas, mientras Europa sigue pendiente de la disponibilidad de GNL catarí y estadounidense.










