La Unión Europea negocia con China una salida para Sindlhauser Materials, un proveedor alemán de ASML que se enfrenta a una posible quiebra por las restricciones de Pekín al acceso a tierras raras. Según varias fuentes anónimas citadas por Bloomberg, Bruselas estudia incluso retirar de su lista de sanciones a una empresa china para facilitar un acuerdo.
Un proveedor de ASML atrapado por las sanciones
Sindlhauser Materials es una compañía alemana relativamente pequeña, especializada, entre otros productos, en recubrimientos de alta calidad. La empresa suministra materiales a la neerlandesa ASML, fabricante de maquinaria utilizada en la producción de chips y una pieza central de la industria mundial de semiconductores.
Su problema más inmediato es el suministro de tierras raras, materias primas necesarias para su actividad y cuyo acceso desde China ha quedado bloqueado por las sanciones impuestas por Pekín. De acuerdo con la información publicada por Bloomberg, la continuidad de Sindlhauser está en riesgo si las restricciones se mantienen.
La posible respuesta europea supondría una concesión relevante. Bruselas estaría valorando sacar de su propia lista de sanciones a una empresa china que, según la UE, presta apoyo a la industria militar rusa. No ha trascendido el nombre de esa compañía ni se conoce si China aceptaría levantar las medidas que afectan a Sindlhauser.
El origen del conflicto entre Bruselas y Pekín
La disputa comenzó el pasado verano, cuando China incluyó a Sindlhauser y a otras trece empresas europeas en una lista de sanciones. La decisión llegó después de que la Unión Europea aprobara nuevas medidas contra Rusia y sancionara a varias empresas chinas. Bruselas sostiene que esas compañías suministraban componentes que Rusia podía emplear en la fabricación de armas.
La reacción de Pekín consistió en restringir el acceso de empresas europeas a determinadas materias primas. El impacto es especialmente severo para Sindlhauser por su dependencia de las tierras raras, un conjunto de materiales empleados en sectores tecnológicos y en distintos procesos industriales.
China ocupa una posición dominante en la producción y el procesamiento de estas materias primas. Por eso, las limitaciones a sus exportaciones pueden afectar a empresas europeas aunque no tengan una dimensión comparable a la de los grandes grupos industriales. Según Bloomberg, la selección de compañías pequeñas y muy especializadas muestra la capacidad de Pekín para ejercer presión sobre puntos concretos de las cadenas de suministro.
Alemania busca alternativas mientras la UE debate
El Gobierno alemán y el Ejecutivo de Baviera trabajan para ayudar a Sindlhauser a encontrar proveedores alternativos. Esa vía, sin embargo, genera divisiones dentro de la Comisión Europea. Algunas partes implicadas consideran que una solución diplomática basada en recuperar el suministro chino podría reducir el incentivo de las empresas europeas para diversificar sus fuentes de abastecimiento.
El dilema refleja una dificultad más amplia para la Unión Europea. Bruselas lleva tiempo intentando disminuir su dependencia de China en materias primas críticas, pero las empresas especializadas encuentran obstáculos importantes para sustituir esos suministros. En el caso de Sindlhauser, la urgencia del problema se mezcla además con la relevancia estratégica de su cliente, ASML, que depende de una extensa red de proveedores especializados.
Por ahora, las conversaciones entre la UE y China no tienen un resultado garantizado. Tampoco se ha establecido cuándo podrían concluir. La negociación determinará si Bruselas modifica parcialmente su política de sanciones contra Rusia para proteger a un proveedor industrial vulnerable o si Sindlhauser tendrá que afrontar durante más tiempo la búsqueda de alternativas fuera de China.











