TSMC obtuvo en el tercer trimestre un beneficio neto de 763.100 millones de dólares taiwaneses, unos 23.600 millones de dólares estadounidenses, impulsado por la demanda sostenida de chips destinados a aplicaciones de inteligencia artificial. El resultado supone un crecimiento interanual del 69% y superó la previsión media de los analistas.
Los ingresos de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company también quedaron por encima de las expectativas. La compañía facturó unos 47.000 millones de dólares, un 51% más que un año antes. Con estas cifras, el fabricante taiwanés convirtió aproximadamente la mitad de cada dólar ingresado en beneficio neto, equivalente a más de 250 millones de dólares diarios.
La demanda de chips para IA sigue firme
El avance de TSMC llega en un momento en el que el mercado empieza a cuestionar si las inversiones multimillonarias en inteligencia artificial acabarán siendo rentables para todos los participantes de la cadena. La compañía, sin embargo, continúa recibiendo pedidos con intensidad. Sus ingresos crecen a un ritmo de al menos el 20% desde principios de 2024 y se han acelerado durante los dos últimos trimestres.
TSMC fabrica en exclusiva los chips más avanzados de Nvidia y Apple. También produce los diseños más recientes encargados por Advanced Micro Devices (AMD) y Google. Por esa posición, sus cuentas se consideran un indicador de la demanda global de semiconductores para inteligencia artificial.
La fortaleza de los pedidos contrasta con la presión que sufren otros eslabones del sector. CoreWeave, empresa que alquila capacidad de cálculo en la nube equipada con chips de Nvidia, registró fuertes descensos tanto en bolsa como en el mercado de bonos. Las acciones de TSMC también cayeron alrededor de un 2% en Taipéi antes de que se conocieran los resultados, después de haber marcado un máximo histórico durante el mismo mes.
La presión de los tipos golpea al sector tecnológico
El índice Taiex, referencia de la Bolsa de Taiwán, perdió un 3,4%. En el resto de Asia, el Kospi surcoreano se desplomó casi un 8% y el Nikkei japonés retrocedió alrededor de un 5%, en una sesión marcada por la caída acumulada del 3% del Nasdaq 100 estadounidense desde el día anterior.
Los fabricantes de chips estuvieron entre los valores más castigados. Samsung Electronics y SK Hynix cedieron más de un 11% cada uno. Un dato de inflación en Estados Unidos peor de lo esperado reavivó el temor a que los tipos de interés permanezcan más altos. Ese escenario encarecería la financiación de los proyectos de inteligencia artificial y podría dificultar que sus clientes recuperen las enormes cantidades invertidas.
Por ahora, TSMC mantiene el flujo de pedidos y los ingresos asociados. El riesgo que vigila el mercado es que un eventual recorte del gasto por parte de sus clientes termine afectando también a la cartera de encargos del fabricante taiwanés.
Una expansión industrial sin precedentes
La compañía continúa ampliando su capacidad productiva. TSMC prevé destinar este año hasta 64.000 millones de dólares a nuevas fábricas y maquinaria, una cifra récord. Actualmente mantiene unas veinte plantas en construcción en distintas partes del mundo, frente a las cuatro o cinco que suele levantar simultáneamente.
Según Bloomberg, además del complejo de 265.000 millones de dólares en Arizona, TSMC estudia abrir una fábrica en Texas. Las previsiones de los bancos apuntan a que la inversión podría aumentar todavía más en 2027: Goldman Sachs calcula 85.000 millones de dólares y UBS, 90.000 millones, frente a una media de 75.000 millones.
El mercado también sigue la posible evolución de los precios. Medios taiwaneses señalan que TSMC podría encarecer entre un 3% y un 6% sus obleas, los discos de silicio sobre los que se fabrican los chips. La próxima referencia será precisamente la dimensión de las inversiones previstas para el próximo año y su encaje con una demanda de IA que, por ahora, continúa respaldando los resultados.










