Bitcoin registró un mínimo intradía de 81.514,28 dólares el 14 de octubre, después de que los datos de inflación de Estados Unidos superaran las previsiones del mercado. La atención se concentra ahora en la zona de los 80.000 dólares, considerada el siguiente nivel de prueba para el precio.
La inflación vuelve a presionar al mercado
El índice general de precios al consumo de septiembre mostró un avance interanual del 3,7%, frente al 3,6% que esperaba el mercado. La tasa subyacente, que excluye los componentes más volátiles, se situó en el 2,6%, una décima por encima de la previsión del 2,5%.
La lectura más elevada de lo previsto coincidió con el retroceso intradía de Bitcoin. El dato refuerza la sensibilidad de los activos digitales a las referencias macroeconómicas estadounidenses, especialmente cuando pueden modificar las expectativas sobre la política monetaria y las condiciones de liquidez.
Los 80.000 dólares marcan el siguiente umbral
Tras el mínimo registrado, la zona de los 80.000 dólares aparece como el nivel que debe vigilarse en el corto plazo. En ese entorno se concentra una importante barrera de demanda, aunque la estructura de órdenes puede convertirse también en una fuente de volatilidad si el precio se aproxima al nivel y las posiciones apalancadas comienzan a liquidarse.
El escenario plantea el riesgo de una trampa de liquidaciones que podría abrir el camino hacia los 78.000 dólares. Se trata de una hipótesis vinculada a la composición de la liquidez y no de un movimiento confirmado por el mercado.
Los datos en cadena ofrecen una lectura más estable
Los últimos datos de Glassnode apuntan, en cambio, a un comportamiento más calmado entre los tenedores de Bitcoin que el que refleja la acción del precio. Esa divergencia sugiere que, pese al retroceso intradía y a la presión derivada de la inflación, la base de inversores no está mostrando el mismo nivel de tensión.
La zona de 80.000 dólares será, por tanto, la referencia inmediata: deberá determinarse si actúa como soporte o si la liquidez acumulada en torno a ese nivel facilita una caída más profunda. Mientras tanto, el mercado seguirá pendiente de los datos macroeconómicos y de su impacto sobre los activos digitales.





