El staking de Ethereum y Solana alcanzó nuevos máximos durante el tercer trimestre, aunque la rentabilidad para quienes participan en estos mecanismos continuó a la baja. Según un informe de Bitwise, a finales de septiembre había 43,8 millones de ETH depositados en staking, cerca del 36% de todo el ether en circulación, mientras que la cifra de SOL inmovilizados ascendía a 440,5 millones, aproximadamente el 69% de la oferta total.
Más ETH en staking y menos rendimiento
Ethereum sumó casi 2 millones de ETH en términos netos durante el tercer trimestre y encadenó así seis trimestres consecutivos con entradas positivas en staking. La participación de grandes inversores también ganó peso. Bitmine, una empresa con reservas de Ethereum, elevó sus tenencias en staking desde 410.000 ETH en diciembre hasta más de 5 millones a finales de septiembre.
El crecimiento de los depósitos tiene una contrapartida para los participantes: el rendimiento medio anual del staking de Ethereum bajó del 2,81% al 2,63%. La explicación está relacionada con el reparto de las recompensas. A medida que aumenta el número de ETH destinados a este fin, las mismas recompensas se distribuyen entre más participantes.
El staking de Ethereum exige unos requisitos concretos para quienes desean operar directamente como validadores. Es necesario aportar 32 ETH y mantener el validador conectado de forma continua para verificar las transacciones. Los usuarios que no quieran gestionar esa infraestructura pueden recurrir a servicios de staking o a agrupaciones de participantes con cantidades menores, aunque en esos casos suelen ceder parte del control.
Solana concentra más oferta y actividad
En Solana, la proporción de tokens inmovilizados es todavía mayor. Los 440,5 millones de SOL en staking representaban alrededor del 69% de la oferta total al cierre de septiembre. La rentabilidad bruta anual suele situarse entre el 6% y el 8%, aunque el resultado puede ser inferior según el validador elegido, las comisiones que aplique y los cambios en la emisión de nuevos SOL.
El modelo de Solana se apoya en mayor medida en la delegación. Los titulares pueden asignar sus SOL a validadores existentes sin tener que operar por sí mismos la infraestructura técnica. También en esta red la rentabilidad ha retrocedido, pese a que la actividad registrada durante el trimestre fue más intensa.
Solana procesó 14.200 millones de transacciones entre julio y septiembre, un 45% más que en el trimestre anterior. Las comisiones generadas por la red aumentaron un 49%, hasta 76 millones de dólares, impulsadas principalmente por la negociación de memecoins. Además, el volumen de negociación de acciones tokenizadas creció un 45%, hasta superar los 6.900 millones de dólares.
Ethereum siguió una trayectoria distinta en este apartado. Los ingresos de su red descendieron desde 63 millones hasta unos 40,6 millones de dólares durante el periodo analizado. Las cifras apuntan, por tanto, a una mayor intensidad de uso en Solana, mientras Ethereum mantiene una base de staking más amplia en términos absolutos.
El staking no es la única vía para obtener rendimiento
El staking consiste, en términos generales, en destinar criptomonedas a la seguridad de una red que utiliza un mecanismo de prueba de participación y recibir recompensas a cambio. Sus condiciones cambian según el protocolo. En Cardano, por ejemplo, los titulares de ADA pueden delegar sus monedas en grupos de staking mientras los tokens permanecen en su propio monedero y, por lo general, no quedan bloqueados durante largos periodos.
Este mecanismo se diferencia de los préstamos de criptomonedas, que generan intereses al ceder los activos, y de la provisión de liquidez en las finanzas descentralizadas, donde los ingresos proceden de las comisiones de negociación. Estas alternativas pueden ofrecer mayores rendimientos, pero incorporan riesgos distintos. En Ethereum y Solana, el aumento de la participación ha coincidido con una reducción de las recompensas, aunque la evolución de la actividad de cada red ha sido desigual.










