Elon Musk ha advertido de que responderá contra quienes impulsen investigaciones sobre sus empresas y sus actividades políticas después de las elecciones legislativas de Estados Unidos. El empresario reaccionó así a los planes de varios demócratas, que estudian abrir pesquisas si consiguen suficiente poder en el Congreso tras los comicios del 3 de noviembre.
La amenaza fue publicada el miércoles en X, en respuesta a un artículo de Politico sobre las posibles investigaciones. Musk recurrió al dicho «quien a hierro mata, a hierro muere» y aseguró que quienes busquen enfrentarse a él deben asumir que intentará averiguar quién está detrás de esas iniciativas. También afirmó que no se limitaría a actuar contra quienes las ejecuten, sino que trataría de llegar a quienes, en su opinión, mueven los hilos.
El foco político se dirige a Starlink y los contratos públicos
La presión sobre Musk llega en un momento especialmente delicado para SpaceX, la empresa que opera la red de satélites Starlink. El servicio desempeña un papel relevante en Ucrania, donde las fuerzas militares utilizan sus conexiones para comunicaciones y operaciones con drones.
Según The Wall Street Journal, Musk ordenó ralentizar la conexión de algunos sistemas Starlink empleados por las tropas ucranianas. Las restricciones podrían haber afectado a su capacidad para responder a los ataques rusos. Tanto Musk como el Gobierno estadounidense han ofrecido versiones contradictorias sobre quién asumió la responsabilidad de esas decisiones. El presidente Donald Trump afirmó que desconocía quién había dado la orden, mientras que Musk había señalado anteriormente al Ejecutivo estadounidense.
El demócrata Adam Schiff quiere que Musk comparezca para explicar su influencia sobre cuestiones de seguridad nacional. Schiff sostiene que las decisiones relacionadas con el acceso a Starlink pueden poner en riesgo la vida de militares ucranianos.
La congresista demócrata Maxine Dexter también pretende examinar los contratos públicos adjudicados a las compañías de Musk. El objetivo sería determinar si grandes empresarios han utilizado sus vínculos políticos para obtener beneficios económicos.
La posible investigación también alcanzaría a DOGE
Otra línea de investigación podría centrarse en el papel que Musk desempeñó en el Departamento de Eficiencia Gubernamental, conocido como DOGE, durante la presidencia de Trump. El organismo aplicó profundos recortes en la Administración estadounidense, con la eliminación de cientos de miles de puestos de trabajo.
Las críticas a Musk no se limitan al Partido Demócrata. El republicano Brian Fitzpatrick también respalda una investigación sobre las restricciones de Starlink en Ucrania. La coincidencia entre miembros de ambos partidos amplía el alcance político de la controversia, aunque la capacidad del Congreso para impulsar pesquisas dependerá del resultado de las elecciones de medio mandato.
Si los demócratas obtienen la mayoría en la Cámara de Representantes o en el Senado, contarían con más margen para abrir investigaciones parlamentarias y citar a implicados. Las pesquisas podrían abarcar el paso de Musk por DOGE, las actividades militares de SpaceX y las subvenciones y contratos públicos recibidos por sus empresas.
Musk mantiene una relación estrecha con Trump, mientras que Tesla y SpaceX acumulan un valor conjunto de varios billones de dólares. SpaceX, además, depende en gran medida de su colaboración con el Gobierno estadounidense. Ese vínculo entre intereses empresariales, decisiones sobre seguridad nacional y contratos públicos explica por qué la advertencia del empresario se produce en plena escalada de la disputa política.










