Bitcoin ha perdido más de un 1,5% en las últimas 24 horas y cotiza esta mañana en torno a los 81.500 dólares, después de haber superado los 84.000 dólares el miércoles por la noche. La presión vendedora se extiende por los mercados y afecta también a otros activos como el oro, la plata y los principales índices bursátiles.
El petróleo y los bonos elevan la inquietud
El retroceso de Bitcoin se produce en un entorno de ventas generalizadas. El mercado está pendiente del encarecimiento del petróleo y del aumento de las rentabilidades de los bonos, dos factores que están deteriorando el ánimo de los inversores y condicionando la evolución de las cotizaciones.
La preocupación es que unos costes energéticos más elevados y unos rendimientos de la deuda al alza compliquen el escenario para los activos de riesgo. Según el análisis recogido en la fuente, el mercado considera que esta situación debe estabilizarse antes de que las bolsas y otros activos puedan retomar las subidas.
El movimiento resulta especialmente llamativo porque los resultados empresariales del tercer trimestre de 2026 publicados hasta ahora continúan superando las expectativas. Sin embargo, esos datos no están siendo suficientes para sostener a los mercados. Los inversores parecen estar cuestionando también las previsiones relacionadas con la inteligencia artificial, un cambio que ha contribuido a reforzar la presión vendedora.
El MOVE y el VIX coinciden en su repunte
La señal de tensión más relevante procede de los indicadores de volatilidad. El índice MOVE, que mide la volatilidad del mercado de bonos estadounidense, se disparó ayer más de un 10%. Un repunte de esta magnitud suele interpretarse como una señal negativa para la renta variable, el oro y Bitcoin.
Al mismo tiempo, el VIX, que refleja la volatilidad esperada del S&P 500, aumentó casi un 15%. La coincidencia de ambos movimientos concentra la atención del mercado: hasta hace poco, el avance se observaba principalmente en el MOVE, mientras que ahora el VIX también registra una subida destacada.
Cuando los dos índices avanzan a la vez, el mercado identifica un aumento de la incertidumbre tanto en la deuda como en la bolsa. Esa combinación suele acompañar a descensos acusados en las cotizaciones, ya que los inversores reducen su exposición al riesgo mientras esperan una mayor claridad sobre la dirección de los mercados.
Bitcoin afronta un entorno de mayor volatilidad
La caída desde niveles superiores a 84.000 dólares hasta la zona de 81.500 dólares se enmarca, por tanto, en un episodio de aversión al riesgo que no se limita al mercado de criptomonedas. La presión afecta simultáneamente a activos considerados refugio, como el oro, y a los índices bursátiles, una combinación que refleja el alcance transversal de la incertidumbre.
La principal incógnita ahora es qué elemento puede devolver la calma a los mercados. Mientras el petróleo siga encareciéndose y las rentabilidades de los bonos mantengan la presión, el repunte simultáneo del MOVE y el VIX seguirá siendo una señal de alerta para los inversores y mantendrá a Bitcoin expuesto a nuevas oscilaciones.










