Alphabet, Microsoft y Amazon afrontan esta semana unos resultados trimestrales especialmente exigentes. El mercado ya no parece dispuesto a premiar únicamente el crecimiento de los ingresos: después de la reacción negativa a las cuentas de Meta, los inversores quieren comprobar si las fuertes inversiones en inteligencia artificial (IA) empiezan a traducirse en flujo de caja y beneficios.
El precedente de Meta eleva la presión sobre el sector
Meta Platforms aumentó sus ingresos un 26% en el tercer trimestre, hasta 64.600 millones de dólares, por encima de las previsiones de los analistas. Sin embargo, sus acciones cayeron alrededor de un 7% el jueves. La compañía destinó 34.900 millones de dólares a centros de datos y servidores durante esos tres meses, más que los 32.800 millones generados por su actividad.
El flujo de caja libre, es decir, el dinero disponible después de las inversiones, entró así en terreno negativo. Meta elevó además hasta 135.000 millones de dólares el mínimo previsto para su presupuesto de inversión y advirtió de que el capital empieza a escasear. La reacción se extendió al resto del sector: Nvidia y Amazon perdieron alrededor de un 4%, Alphabet cedió un 3% y el Nasdaq cayó un 2,6%.
Las dudas también afectan a los proveedores especializados de capacidad de cálculo. La rentabilidad de la deuda de CoreWeave, una empresa de servicios de computación en la nube para IA, llegó al 15% a principios de mes. Elon Musk, consejero delegado de SpaceX, sostuvo que los mercados de deuda están prácticamente cerrados para compañías de este tipo y previó que la mayoría de las más de 200 empresas del sector desaparecerán o se fusionarán.
Una eventual consolidación podría poner en el mercado chips y centros de datos a precios más bajos y beneficiar a los grandes grupos tecnológicos. Pero también presionaría los precios de sus propios servicios en la nube, al aumentar la capacidad disponible.
Los tipos de interés endurecen el examen de las inversiones
El contexto financiero añade dificultad. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años ronda el 5%, frente al 4% de hace un año. Unos tipos más altos reducen el valor actual de los beneficios futuros y ofrecen a los inversores una alternativa de menor riesgo.
El coste de la financiación también pesa sobre los planes de expansión. Amazon obtuvo unos 67.000 millones de dólares en nuevos préstamos durante la primera mitad del año. Cada punto porcentual adicional de interés sobre ese importe supone unos 670 millones de dólares anuales.
Por eso, las cuentas de las grandes tecnológicas se analizarán con especial atención al dinero que queda después de pagar las inversiones y los intereses. La deuda pública estadounidense ofrece actualmente una rentabilidad cercana al 5%, mientras que Alphabet cotiza a unas 31 veces sus beneficios, excluidas las plusvalías extraordinarias de sus inversiones. El aumento de la demanda de bonos durante la caída bursátil del jueves, además, redujo sus rentabilidades, ante el temor de que una ralentización de la inversión en IA enfríe la economía.
Qué tendrán que demostrar Alphabet, Microsoft y Amazon
Alphabet y Microsoft presentarán sus cuentas el miércoles tras el cierre de Wall Street. Amazon lo hará el jueves por la tarde. Los analistas prevén que Alphabet facture unos 128.000 millones de dólares, un 25% más que un año antes. La evolución de Google Cloud será determinante después de crecer un 82% el trimestre anterior. También se observará si las inversiones aumentan más deprisa que el flujo de caja y si el buscador mantiene un crecimiento sólido frente a los asistentes conversacionales.
Microsoft ha previsto un crecimiento de alrededor del 45% para Azure. La compañía destina más de 50.000 millones de dólares a inversiones en un solo trimestre, una cifra superior a la mitad de los ingresos previstos, de unos 90.000 millones. Alcanzar ese crecimiento y conservar el margen de beneficio sería clave para sostener la confianza del mercado.
Amazon espera unos ingresos de aproximadamente 202.000 millones de dólares, aunque la atención se concentrará en AWS, su división de servicios en la nube. AWS genera más de tres quintas partes del beneficio operativo y debe justificar una inversión de unos 220.000 millones de dólares este año. En los últimos doce meses, el flujo de caja después de inversiones fue negativo en 7.600 millones. Superar el crecimiento del 37% registrado el trimestre anterior sería una señal de que el gasto empieza a dar resultados.
En conjunto, los cuatro grandes grupos tecnológicos prevén destinar este año unos 730.000 millones de dólares a infraestructuras de IA. La agenda incluirá también las decisiones sobre tipos del Banco Central Europeo y la Reserva Federal, además del indicador de inflación preferido por el banco central estadounidense.










